25 julio, 2024
ROTATIVO DIGITAL

Las Pato Aventuras de Octavio Aburto Inclán con la prensa…

TACÁMBARO, Mich. 15 de junio del 2012.- Algo le duele…y convoca a rueda de prensa. Otra cosa le molesta…y ordena una conferencia de prensa. Su personalidad de locutor-periodista asoma…y, de volada, se cobija en sesiones con los medios, imitando un mundo que sólo está en su imaginación de político rebasado por la cruda realidad.

Así se desenvuelve el presidente de Tacámbaro, Octavio Aburto Inclán, buscando resolver lo que propicia con sus torpes movimientos de gobernante. Demagogia y poses para la foto, tal y como acostumbran los chilangos ante un público que consideran a modo. Su administración paga convenios con los medios y, de inmediato, ya se siente dueño de su línea editorial, intimidando, presionando, tal cacique de rancho. Octavio Aburto Inclán tiene la visión de que, siendo alcalde de Tacámbaro, puede mandar sobre todos. Que le obedezcan sus funcionarios o les cae la guillotina. Presiona a regidores, jefes de tenencia, periodistas y, como el príncipe feudal desde su castillo en el ayuntamiento, se amuralla. Oscilando entre una aparente calma de político con convicción panista, lo cual no es posible con simples cursos de varios meses, cambia repentinamente a un energúmeno que aflora el dolor de un peso que ya no resiste. Sonríe ante el auditorio, pero se desangra por dentro y lo transmite a la ciudadanía. Cierto que ha tomado las riendas de un gobierno que padece de recortes presupuestales, pero no ha sido capaz de transmitir esa penuria al pueblo con los recursos informativos de que dispone. Y regresa, nuevamente, al teatro de la rueda de prensa para darse de cuchilladas a sí mismo. Prepara el escenario, Posa. Grita y cae noqueado, no por los supuestos adversarios que dice tener, sino por sí mismo. Octavio Aburto Inclán, cierto, es el peor enemigo de Octavio Aburto Inclán, pero le da por inventar enemigos en donde no existen y eso es síntoma de incapacidad política para negociar y bipolaridad de un alcalde que juega a ser periodista o reportero. Nada más distante de la realidad de Tacámbaro

La cuestión es que las olas están muy embravecidas en el entorno de Octavio Aburto Inclán y él responde que “hay intereses políticos que, en este momento, pretenden desestabilizar su gobierno”, lo cual es una respuesta cómoda para el alcalde que gana Tacámbaro, pero le ha quedado grande el chaleco. Camina y vuelve a tropezar y, en vez de solicitar asesoría sólida, fruto de la experiencia de funcionarios que ya pasaron por tales situaciones, se vuelve soberbio, se monta en su macho y se aleja, buscando el consejo fácil del funcionario cortesano, lamebotas e hipócrita, de los cuales hay varios a su alrededor. Octavio Aburto Inclán es inteligente, pero le gana la soberbia a la hora de gobernar y, sobre todo, el peso de los compromisos lo está apachurrando y orillando al precipicio.

Eso lo saben los propios funcionarios que, tímidamente, comentan que la está regando bien gacho el edil Octavio Aburto, quien va raudo en un tren de alta velocidad y sin frenos. Por cierto, quiero recordarle al edil de Tacámbaro que es el momento que entregue el tan ansiado Premio Municipal de Periodismo a quien considere su candidato para tal distinción, cuyos méritos deben ser la lambisconería, mediocridad y falta de crítica a un gobierno encabezado por un patán como el chilango que administra este pobre municipio…

Bueno… Mañana, creo, nos convocará a otra rueda de prensa en el ayuntamiento, con su enjambre de funcionarios y el miedo de saber que, una cosa es criticar como criticaba desde la cabina de locutor, y otra muy distinta a la hora de manejar un ayuntamiento. Esperamos que Octavio Aburto Inclán encuentre la brújula para seguir avanzando. El trecho todavía es largo…