17 junio, 2024
ROTATIVO DIGITAL

RENOVARSE O MORIR, DISYUNTIVA DEL PRD EN MICHOACAN

El centralismo brutal ejercido por los falsos liderazgos de las tribus perredistas en los últimos 10 años está acabando con el PRD en la cuna que lo vio nacer. Es una miopía política de aquellos que, pretendiendo justificar las recientes derrotas, nos vendan la idea que todo se debió a los malos tratos del gobierno federal.

Esto podría ser solo una parte de la historia, porque no hay que olvidar que el PRD, como gobierno contaba con los instrumentos legítimos y constitucionales para difundir los logros de 2 gobiernos consecutivos, que son muchos, pero se durmió en sus laureles y se dejó opacar por la campaña negra del PAN, olvidándose que en este país en la política y en el amor, aunque muchos no lo aprobemos, todo se vale.

Es ingenuo suponer que Víctor Báez Ceja no supiera a lo que se enfrentaba; sin embargo, hubo mucha tibieza ante las arremetidas de la Cocoa en esa elección y todavía en el segundo debate en el marco del último proceso electoral salió a relucir maliciosamente el asunto de Godoy Toscano y de la deuda pública. Hasta la fecha el perredismo michoacano no se ha recuperado de tan brutal embestida, porque le falta fortaleza y unidad; las traiciones son una práctica recurrente porque falta legitimidad y liderazgo de los actuales dirigentes, además, la parálisis de la Comisión de Garantías y Vigilancia no les permite poner orden entre la militancia.

Lo saben propios y extraños que los trágicos resultados obtenidos por la izquierda en Michoacán se deben también a los esquemas de funcionamiento interno del PRD que, a lo largo de los años, lo han burocratizado de forma deliberada para garantizar el control político de las corrientes y distribuirse discrecionalmente los espacios de poder, sin correr los riesgos naturales de una apertura democrática. Es un espejismo suponer que los triunfos de Lázaro Cárdenas Batel y Leonel Godoy se hayan logrado gracias a las estructuras territoriales de las tribus, pues hay algunas que no pasan de 20 o 30 personas y otras existen solo de membrete.

Los 2 triunfos más importantes en Michoacán se debieron, además de la unidad de los perredistas, al liderazgo personal de ambos candidatos que rebasó las fronteras del propio PRD y convenció a los ciudadanos sin partido, que son quienes ahora lo están abandonando.

Las tribus ni siquiera se arriesgan a discutir genuinamente dentro del Consejo Político los grandes temas de interés partidario, no vaya ser que algo se les salga de control que ponga en riesgo su hegemonía, de antemano todo lo tienen acordado en una mesa política que opera de forma ilegal como una suerte de poder fáctico; es en esa mesa donde se han reservado decenas de candidaturas a diferentes puestos de elección popular, primero de representación proporcional y ahora también de mayoría relativa, mismas que han sido repartidas entre los líderes de las corrientes, quienes, sin importar el perfil, las entregan a personajes que no cuentan con el perfil ni la base social que les garantice ser competitivos en las contiendas.

Particularmente, me declaro simpatizante de la izquierda; conozco al PRD desde su nacimiento, pues fui miembro fundador. Qué lejos estamos de aquel partido del pueblo, cuando la mística envolvía cada una de sus acciones, cuando se hacía política con la gente, sin mucho dinero, pero con mucho corazón, tanto que permitía ganar contiendas aún en situaciones adversas.

Las cosas andan tan mal, al grado que hay quienes, sin terminar un encargo, sin ningún empacho se apartan otro de mayor o menor jerarquía, al cabo que todo fue acordado en la mesa política y la militancia no tiene derecho a decir nada porque no pertenece a ninguna corriente. Suerte que ya se fue Selene Vázquez Alatorre, abrigo la esperanza que muy pronto se vayan otros 2 o 3 más que también ya se hincharon de lana y con seguridad no aceptarán criticas del nuevo Consejo que se elegirá en octubre próximo.

El PRD todavía se puede re posicionar si aprovecha esta coyuntura para renovarse, pero una condición tendría que ser el replanteamiento de esquemas de trabajo que incluyan el relevo absoluto del comité ejecutivo estatal, incluidos el presidente y el secretario general, además de la desaparición de las tribus que han sido principales responsables de la debacle electoral de la izquierda en Michoacán o, en todo caso, que se regule su funcionamiento para que se restituya, de hecho, al Consejo Estatal el encargo estatutario de desempeñarse como máximo órgano resolutivo del partido en Michoacán para restablecer la legalidad y sanear su vida orgánica.

Lo grave del asunto es que, a pesar de la estrepitosa caída electoral del PRD en Michoacán, todavía nadie se sienta responsable, tanto que los dirigentes estatales se sientan con el derecho de ser premiados y pretendan continuar al frente, cuando se escuchan voces al unísono en todo el estado pidiendo urgentemente su irrevocable renuncia.

Hay cuadros valiosos que han sido ignorados simplemente por no estar de acuerdo en este modus operandi que ya demostró su ineficacia y que deberían ser tomados en cuenta para la renovación de los órganos de dirección del partido, en contraste, hay otros que por salud del PRD ya deberían de hacerse a un lado y generar la posibilidad al surgimiento a nuevos liderazgos que re oxigenen la actividad política de la izquierda en Michoacán.