17 junio, 2024
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La democracia como derecho humano

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha señalado que, aunque la Declaración Universal de los Derechos Humanos no establezca textualmente que la democracia es un derecho del hombre, eso no significa que no lo sea; por el contrario, es un derecho que garantiza el respeto de otros derechos, y en el artículo 21 de dicho documento internacional se establecen sus elementos constitutivos:

 

Artículo 21

1. Toda persona tiene derecho a participar en el gobierno de su país, directamente o por medio de representantes libremente escogidos.

2. Toda persona tiene el derecho de acceso, en condiciones de igualdad, a las funciones públicas de su país.

3. La voluntad del pueblo es la base de la autoridad del poder público; esta voluntad se expresará mediante elecciones auténticas que habrán de celebrarse periódicamente, por sufragio universal e igual y por voto secreto u otro procedimiento equivalente que garantice la libertad del voto.

El mismo reconocimiento se encuentra plasmado en la Convención Americana sobre Derechos Humanos de la Organización de Estados Americanos (OEA) y de quien depende la Comisión y la Corte Interamericana. Es preciso señalar que México forma parte de los estados miembros de la ONU y la OEA por haber firmado y ratificado los dos documentos internacionales de derechos humanos y que son de cumplimiento obligatorio para nuestra nación.

La Constitución Política de las Estados Unidos Mexicanos tampoco establece que la democracia sea un derecho humano, pero de igual manera no significa que no lo sea; el artículo 40 señala que la forma de gobierno es “una república representativa, democrática, federal, compuesta de estados libres y soberanos en su régimen interior …”, es decir, al encontrarse la democracia establecida como elemento de la forma de gobierno va implícito su reconocimiento como derecho humano, pero además podemos afirmar que sin el respeto de ese derecho la forma de gobierno no se cumple en plenitud.

La democracia es el derecho que resulta ser el garante de la existencia y respeto de los demás derechos humanos, no podemos esperar que una nación en la que no se respeta la democracia, se respeten los derechos de la vida, libertad, expresión, manifestación, propiedad, jurídicos, entre otros, por ende la trascendencia e importancia de contar con gobiernos electos de manera auténtica y libre.

Ante la presencia de una elección irregular en la que no se respetó el derecho de la democracia, el estado y sus instituciones deben hacer todo lo que esté en su manos para que se restaure dicho derecho, poniéndolo por delante y enviando a segundo término el interés particular de los partidos políticos o grupos de poder.

Resulta lamentable que los expertos, las Comisiones Estatales y la Comisión Nacional de Derechos Humanos, no se hayan manifestado al respecto; pareciera que prefieren mantenerse en el ambiguo mundo del burocratismo, no entrar a la discusión y permitir que los derechos humanos sean ignorados y violentados.

*Analista