17 junio, 2024
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El gobierno de Leonel Godoy: Apuntes para una evaluación objetiva y necesaria

En los últimos días una cascada de críticas se ha dejado venir en torno a la gestión del ex mandatario Leonel Godoy Rangel a través de diferentes actores políticos. Por supuesto que el ejercicio crítico es un derecho y una obligación en nuestra tambaleante democracia, pero cuando se hace, como está ocurriendo, de forma tendenciosa, desde intereses revanchistas, provocan efectos nocivos para el debate público constructivo, tan necesario en nuestro sistema político.

Funcionarios del gobierno estatal de reciente ingreso -que pareciera que tienen algún tipo de consigna, con una especie de guión hecho exprofeso- se han dedicado a denostar sin ton ni son a la pasada administración, alcanzando, incluso, a la de Lázaro Cárdenas Batel. Una evaluación de la gestión del ex gobernador perredista es necesaria desde cualquier punto de vista. En eso no hay duda, pero es conveniente hacerla desde una perspectiva integral, al margen de la coyuntura político-electoral, con el ánimo de seguir edificando las bases del desarrollo social de Michoacán.

Dentro de un diagnóstico objetivo de lo que fue la administración anterior, se tendría que abordar, por ejemplo, los logros en el tema educativo. En éste se dieron acciones concretas para avanzar en un rubro que resulta toral para sentar las bases del bienestar de la población del estado. En ese sentido, el Consejo Universitario de la Universidad Michoacana acaba de aprobar dos nuevos campus universitarios, uno en Apatzingán y otro en Huetamo, mismos que se sumarán a los que ya están en operación y los proyectados a inaugurarse (Lázaro Cárdenas, Cd. Hidalgo, Uruapan y Zamora). Estas acciones constituyen muestras claras de políticas públicas de innegable impacto social impulsadas en el gobierno de Godoy Rangel y que debe seguir promoviendo sin regateo alguno el actual mandatario michoacano.

Asimismo, la educación media superior está cada día más cerca de decenas de miles de jóvenes de michoacanos al haberse aprobado la reforma que hace posible en Michoacán la educación universal, obligatoria, gratuita y laica a nivel medio. Esperemos que exista un compromiso claro del actual gobierno priista de hacer cumplir esta norma jurídica constitucional y no intentar una contrarreforma.

En la educación pública a nivel medio y medio superior hubo luz y esperanza tomando en cuenta que la historia enseña que la mayor parte de las capacidades productivas de los individuos provienen de las instituciones sociales y de las condiciones bajo las cuales se desenvuelven, así como señala el economista alemán Friedrich List.

Por otro lado, en materia económica el estado de Michoacán tiene números positivos en varios rubros, ejemplo de ello es que tenemos una de las tasas de desempleo más bajas del país ocupando el 6 lugar nacional. En la crisis económica de 2008-2009 nuestro estado fue de los pocos que creció en su Producto Interno Bruto (PIB), más aún, su aportación a la economía nacional se incrementó del 1.6 al 2.3 por ciento, según datos oficiales. Así, la economía del estado no está estancada, por el contrario, ha crecido en los últimos 10 años.

En cuanto a obras públicas, vale la pena destacar la construcción de la presa Francisco J. Mújica, la cual vendrá a beneficiar a miles de productores agrícolas del valle de Apatzingán, específicamente a los municipios de Mújica, Parácuaro y La Huacana, y cuya inversión fue realizada con recursos 100 por ciento estatales. Sin duda, representa la obra hídrica más importante de los últimos 30 años en Michoacán, lapso en el que, por cierto, el gobierno federal no ha impulsado ninguna de esta magnitud e impacto socioeconómico en la entidad.

En materia política, Leonel Godoy llegó con un bono democrático en virtud de que ganó libre y democráticamente la elección en medio de un escenario nacional marcadamente adverso; en efecto, en el 2007 en el marco de una tormenta político-electoral tras los comicios del año anterior que dejaron en duda y desprestigiadas a las instituciones electorales como el IFE y TRIFE –a la par que también continúo una andanada desmesurada por parte de los medios masivos de comunicación en contra de Andrés Manuel López Obrador-, el hoy senador se alzó legítimamente con la victoria en los comicios de ese año.

Vinieron los nefastos michoacanazos, el político-policiaco en 2009, mismo que concluyó en un fiasco para la Procuraduría General de la República (PGR) y significó una gran vergüenza para el sistema de procuración de justicia federal al mostrar a una institución decadente, absorbida por intereses facciosos. Más adelante, en plena campaña a la gubernatura de estado, en octubre del 2011, la hecatombe se dio con el segundo michoacanazo, ahora financiero, evidenciando al gobierno de la República como un consuetudinario trasgresor del pacto federal, capaz de estrangular financieramente a un estado por motivos netamente electorales. Esta estrategia redujo drásticamente los recursos al gobierno del estado, generando una crisis de liquidez de la cual aún no salimos, y parece que no saldremos –hasta que se vaya el paisano Felipe Calderón- ya que también la ha empezado a resentir Fausto Vallejo.

Hay que señalar que el estado actual de las finanzas estatales no es algo que apareció de la nada. Desde los tiempos en que se desarrollaron las campañas políticas se sabía que había problemas de liquidez, asociados a varios factores, entre lo que destaca los injustificados recortes presupuestales que hizo la Federación.

Con el conocimiento de la situación financiera, los partidos políticos y sus respectivos candidatos presentaron sus propuestas políticas para atender y resolver los problemas de nuestro estado. Por lo que una vez concluido la etapa de la entrega-recepción, este gobierno debe empezar a resolver las demandas de la ciudadanía e implementar su programa de gobierno que prometió en campaña sin pretexto alguno.

En esta coyuntura financiera, el gobierno priista debe ser responsable en la revisión integral de la administración pública estatal, considerando que el gobierno constituye un ente global. Es imperativo revisar las cuentas en los rubros programático y financiero para dar paso a la implementación programática y operativa de las diferentes dependencias gubernamentales.

Porque de seguir poniendo en el centro de atención sólo la cuestión financiera en la que se recibe la administración, parecería que es una forma de cubrir en el futuro la poca operación de un gobierno. Configurar un escenario catastrófico a partir del pasado implica estar anunciando un futuro poco alentador para la población. Políticamente, significa, en los hechos, dejar de ser oposición para convertirse en un gobierno que otorgue certidumbre a la sociedad michoacana.

*Dirigente del PRD en Morelia