10 junio, 2021
ROTATIVO DIGITAL

¿Te cuesta hacer lo correcto?…

Lic. Alfredo Castañeda Flores      Analista

5 junio 2021.-Hay personas que buscamos dejar una pequeña, pequeñísima enseñanza durante el paso por la vida, pero, desafortunadamente, es muy difícil hacerlo, porque la inmensa mayoría hace lo contrario y su vida pasa desapercibida y, en poco tiempo, nadie se acuerda de ellos.

 

Sabemos de casos de gente que, según la ingrata historia, hicieron cosas buenas o malas, dependiendo del enfoque que tuvieron, los que vivieron con ellos, que sin embargo, son recordados hasta nuestros días. Artistas, inventores, políticos, militares, deportistas, faranduleros, etcétera.

 

Para una gente pensante, que analiza, razona o reflexiona, resulta inverosímil tal o cual historia que se cuenta de determinado personaje histórico, porque a nuestro criterio no concuerdan los datos que la historia plasmó en un libro, pero eso para la mayoría transcurre normal, sin ningún detalle que los haga dudar de la autenticidad de la misma.

 

Asimismo, hay gente común y corriente que nuestros antepasados recuerdan en algunas situaciones de la vida cotidiana, tanto para bien o para mal, pero aún son recordados y eso, amable lector, también es trascender más allá de una grisácea medianía.

 

Nuestros abuelos y/o padres, más de alguna ocasión, comienzan así una frase, para regañarnos o para motivarnos, “como decía…” y a eso me refiero, con dejar una enseñanza en nuestros hijos, nietos, bisnietos o hasta donde nos alcance vida, sin embargo, como escribí antes, es muy difícil por la innecesaria velocidad en que transcurre la vida en la actualidad. La mayoría vive de prisa, nunca tiene tiempo para las cosas importantes, mejores, pero se encarga de perderlo en estupideces, se acuesta muy tarde, se desvela seguido, se levanta demasiado tarde, no desayuna ni se alimenta correctamente, utiliza sustancias raras que los embrutecen, que en lugar de activarlos van mermando su capacidad motriz, su salud, su vida, terminando postrados en una cama, una silla de ruedas, en la cárcel o en el cementerio. Pocas, muy pocas veces, en las páginas de un libro de historia.

 

A diario y en cualquier momento, podemos ser víctimas de un imbécil que hace las cosas mal, o peor aún, ser los causantes de un daño leve, mediano o grave, a terceros inocentes. Por no estar todo el tiempo concentrados en lo que se tiene que hacer.

 

El mexicano con facilidad se distrae, eso, por supuesto, no es una virtud, al contrario, si la gente se concentrara únicamente en lo que se esté haciendo en el momento, a todos nos iría mejor, pero no pasa así. La gente, trae cualquier cosa en la cabeza, menos la concentración necesaria para lo que esté haciendo, éstas continuas distracciones provocan accidentes, incluso hasta la muerte, muchas veces de gente inocente.

 

Un ejemplo, cotidiano, muy frecuente, son los accidentes automovilísticos, hablo de los conductores y de los peatones. El chofer tiene culpa porque no respeta el semáforo, el 1X1, los pasos de cortesía, las demás señales de tránsito, porque va ebrio o drogado, porque va hablando o texteando en el teléfono celular, porque rebasa los límites de velocidad, tanto en carretera como en zona urbana, porque no respeta al peatón, no respeta el sentido de las calles, etcétera.

 

El peatón, porque no utiliza los puentes y pasos peatonales cuando los hay, porque quiere ganarle al automóvil, porque cruza en cualquier parte de la calle, no solamente en las esquinas, por distracciones con el teléfono celular, andar alcoholizado o drogado, etcétera.

 

Así ocurre en los trabajos de alto riesgo, pero la causa principal de un accidente, el  que sea, es la distracción, ocasionada por la prisa y la desconcentración en lo que se esté haciendo. En el caso contrario, disminuiría el número de accidentes. Y así podemos ejemplificar cualquier tarea o área laboral, aunque la incidencia varía.

 

Así que, inteligente lector, si quieres trascender más allá de la vida, empieza por realizar mejores acciones cotidianas en tu existir, no importa que los demás no las valoren, te aseguro que alguien lo notará y aun después de muerto, alguien se acordará de ti. ¡Ánimo!