23 mayo, 2026
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Tarjeta de crédito…

LIC. ALFREDO CASTAÑEDA FLORES    ANALISTA

23 mayo 2026.-Para muchos, cancelar una tarjeta de crédito parece una decisión sencilla. Para la mayoría de las personas representa cerrar una deuda, evitar gastos innecesarios o dejar atrás malos hábitos financieros. Sin embargo, miles de usuarios mexicanos cometen el mismo error al hacerlo: cancelar su tarjeta sin revisar cómo impactará en su historial crediticio y en su salud financiera a futuro.

El problema es que muchas veces la decisión se toma por impulso. Algunas personas se molestan por una anualidad, otras quieren dejar de usar crédito para no endeudarse y otras más creen que tener menos tarjetas mejora automáticamente su situación financiera. La realidad es mucho más compleja.

Algunos expertos en la materia coinciden en que cancelar una tarjeta de crédito sin una estrategia (que nadie tiene), puede traer consecuencias que no siempre son inmediatas, pero si muy importantes. Desde una baja en el resultado crediticio hasta dificultades para obtener préstamos, hipotecas o financiamiento en el futuro.

El error principal es cancelar la tarjeta más antigua o la que tiene una línea de crédito alta sin considerar el impacto en el historial crediticio.

Aunque muchas personas creen que cerrar una cuenta es positivo porque ya no deben, las instituciones financieras también evalúan otros factores. Uno de los más importantes es la antigüedad de las cuentas y el porcentaje de crédito disponible que utiliza cada persona.

Cuando alguien cancela una tarjeta vieja, especialmente una que ha manejado durante años y con buen comportamiento de pago, puede reducir la edad promedio de su historial. Eso envía una señal menos favorable a las instituciones financieras.

Además, si esa tarjeta tenía un límite alto, el porcentaje de utilización de crédito aumenta en automático. Por ejemplo, si una persona tenía disponibles diez mil pesos entre todas sus tarjetas y usaba mil, su nivel de utilización era del diez por ciento, pero si cancela una tarjeta con línea de crédito de cinco mil pesos, ahora el mismo gasto representa el veinte por ciento de utilización. Ese cambio puede afectar el resultado crediticio.

Para los empresarios y hombres de negocios es muy importante el historial crediticio, porque en el país funciona como una carta de presentación financiera. Bancos, financieras y hasta las empresas departamentales lo revisan antes de aprobar créditos, tarjetas o financiamientos.

Un mal movimiento puede provocar: menores probabilidades de aprobación. Tasas de interés más altas. Límites de crédito reducidos. Menos opciones de financiamiento. Revisiones más estrictas por parte de los bancos.

La mayoría de la gente descubre este problema cuando intentan sacar un crédito automotriz, una hipoteca o incluso otra tarjeta y reciben condiciones menos favorables. El detalle es que el daño no siempre se nota de inmediato. Algunas veces el resultado tarda semanas o meses en reflejar el cambio, por lo que muchos usuarios ni siquiera relacionan la cancelación con la caída en su historial.

Además del impacto en el historial, existe otro error muy común: no solicitar comprobantes oficiales de cancelación.

Hay personas que creen que basta con dejar de usar la tarjeta o destruir el plástico. Sin embargo, la cuenta puede seguir activa, generar cargos automáticos o incluso anualidades. Por eso los expertos recomiendan siempre pedir: número de folio de cancelación, carta o comprobante de cierre, confirmación de saldo en cero, cancelación de cargos domiciliados. Sin estos documentos, el usuario puede enfrentar problemas posteriores. En algunos casos, las personas descubren meses después que aún existía una comisión pendiente o que la tarjeta seguía activa. Los bancos para eso son cosa seria. Saben su negocio. Mucho cuidado.

Otro error silencioso ocurre cuando la tarjeta tiene servicios vinculados. Plataformas de streaming, aplicaciones, seguros, membresías o pagos automáticos pueden seguir intentando cobrar y eso las vuelve a activar. Si el cargo rebota, algunos servicios generan recargos o suspensión de cuentas. Incluso pueden acumular adeudos inesperados.

Antes de cancelar una tarjeta, conviene revisar: Netflix, Spotify, Amazon, Plataformas de comida, Seguros, Telmex-Telcel, agua, luz, aplicaciones de transporte, pagos automáticos bancarios. Muchos solo descubren estas domiciliaciones cuando reciben correos de pagos rechazados o cargos pendientes. ¡Buzos!

Ahora con las aplicaciones, muchos creen que cancelan las tarjetas y cualquier deuda, solo eliminando la aplicación, vaya tontería. Pero así actúa el mexicano. Ups.