31 marzo, 2025
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SIN LA FEDERACIÓN, PÁTZCUARO SERÍA UN DESIERTO CULTURAL HOY

DANIEL MARQUEZ MELGOZA       ANALISTA

28 MARZO 2025.-En 48 años de gestor y promotor cultural sólo puedo reconocer el gran apoyo de la FEDERACIÓN para nuestro proyecto cultural Antiguo Colegio Jesuita. Ello explica por qué estoy esperanzado de que de la FEDERACIÓN sigan llegando apoyos significativos capaces de transformar el uso y destino del Antiguo Colegio Jesuita de Pátzcuaro.

Por la FEDERACION se consiguió:

– El proyecto de restauración del Antiguo Colegio Jesuita por parte del Programa Nacional de Solidaridad, PRONASOL (1991-94).

– La donación de las butacas del auditorio, de parte de Instituto Nacional de Bellas Artes, INBA, que pertenecieron al Teatro de la Danza (1994).

– El apoyo del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes, FONCA, mediante su programa de fomento a proyectos y coinversiones, gracias al cual se dio inicio al centro cultural como uso y destino de un edificio histórico, lo cual significó que por primera vez la ciudad de Pátzcuaro contara con una política cultural sostenida. Ello a través de tres emisiones: de los años 1994-1995; 1997-1998; y 2001-2002.

– El apoyo de la Coordinación Nacional de Música y Ópera, del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura, INBAL, para la realización del Festival de Piano de Pátzcuaro, durante tres años, del 2000 hasta el 2002; abandonado por la Secretaría estatal de Cultura, la CNMO aceptó darle seguimiento al Festival de Piano en 2013 con la edición 4 y subsiguientes, por parte del organismo Consejo Asesor de Promotores Culturales y la dirección municipal de Cultura.

– El apoyo para incluir a Pátzcuaro en el circuito de cine clubes del INBA en 1979, originalmente en el CREFAL, luego trasladado a lo que fue la Escuela MAPECO en los Once Patios, convertida en centro cultural (1980-81).

– El apoyo del Instituto de Geografía de la UNAM, que trasladó a nuestro centro cultural dos seminarios internos, en dos distintos años (por falta de nuestros archivos, que quedaron en manos de la SECUM, no es posible precisar los años).

– La adopción del Antiguo Colegio Jesuita como sede de las reuniones bimestrales del Grupo Kwaniskuiarani de Estudiosos del Pueblo Purépecha, 19 de julio de 1997, integrado por académicos de una diversidad de instituciones de investigación y educación superior del país, que sobrevive hasta nuestros días.

Por instituciones privadas en la Ciudad de México se consiguió:

– Por parte del Consejo Británico, la donación de un conjunto de 35 sillas metálicas, forradas, muy necesarias para las reuniones técnicas que grupos académicos buscaban realizar en nuestro centro cultural.

– Por parte de la Fundación Friedrich Ebert se consiguió la donación de un equipo de sonido, que venía siendo muy necesario en el auditorio.

– La donación de un lote de libros de descarte por parte de una amistad ligada a la Librería Gandhi, que sirvió para instalar en el corredor principal la venta de libros a precios muy económicos, lo cual contribuyó a que el centro cultural dispusiera de recursos frescos durante varios meses (1995).

– Aprovechando un contacto en 1990 de trabajadores de Refrescos Pascual, que recorrían el país solicitando apoyo para el conflicto laboral en que se encontraban desde 1982, 12 años después, sabiendo que los trabajadores habían triunfado y creado la Sociedad Cooperativa Trabajadores de Pascual, les solicitamos apoyo para el montaje de nuestra cafetería; sabíamos que a la vez la Cooperativa había creado la Fundación Cultural Pascual a partir de las donaciones en especie de artistas plásticos. Fue así que nos apoyaron con la donación de refrigerador grande y mobiliario, a la vez que con una gran exposición de su amplio acervo artístico, que titulamos Los privilegios de la vista, inaugurada en enero de 2002.

En contraste, desde la ESFERA ESTATAL:

– Durante la etapa restaurativa se solicitó al gobernador Genovevo Figueroa Zamudio el comodato del inmueble jesuita para de inmediato dar lugar a la creación del centro cultural como uso y destino. No hubo respuesta en ningún sentido.

-No terminaba al cien la restauración del Ex Colegio Jesuita en 1994 cuando el Comité Conmemorativo de Vasco de Quiroga, ya estaba listo para hacerse cargo de él, pretendiendo ignorar la labor de restauración del Patronato y su genuino derecho a darle uso y destino como centro cultural. Dicho comité se había creado con el objetivo de construir un mausoleo a Vasco de Quiroga en la Basílica de Nuestra Señora de la Salud, para luego trasladar a él los restos del primer obispo de Michoacán. Este comité estaba integrado por ex gobernantes y por importantes historiadores. Entre los gobernantes: Agustín Arriaga Rivera, ex gobernador y Gastón Mendoza Alcocer, ex presidente municipal de Pátzcuaro; y los historiadores doctor Silvio Zavala, reconocido como el principal conocedor de la obra y figura de Vasco de Quiroga y el doctor Francisco Miranda, historiador de El Colegio de Michoacán.

Haciendo uso de su derecho de picaporte con el gobernante en turno, el lic. Ausencio Chávez Hernández les regaló un decreto mediante el cual creaba un patronato paralelo al Patronato restaurador para la operación del centro cultural, publicado el 13 de noviembre de 1995 en el Periódico Oficial. El patronato se opuso a la toma de posesión del presidente del nuevo patronato, el ex presidente municipal Gastón Mendoza Alcocer; tras varios intentos fallidos, Mendoza Alcocer desistió públicamente de hacer efectivo dicho decreto.

Hago aquí un paréntesis. Me traslado hasta 1980 al pequeño centro cultural que ocupaba en lo que fue la Escuela Mapeco en los Once Patios. Consistía en una sala de usos múltiples en la planta baja y otra en la planta alta para las clases de dibujo y pintura. Pequeño espacio, pero ahí ocurrieron tres hechos memorables: ahí se realizó en 1980 el primer proyecto de restauración del Antiguo Colegio Jesuita, que lucía abandonado desde 1974; ahí dio inicio el movimiento social en contra del proyecto de instalación de reactores nucleares en Santa Fe de la Laguna (1980-81); y ahí con apoyo del INBA se llevó a cabo un festival de cine independiente.

Con mis dos principales aliadas en dicho centro cultural (arq. y bailarina Cristina Duque y Frida Lara Klahr, poeta), una mañana nos trasladamos a Morelia con la intención de entrevistar al director general del INBA, el Lic. Juan José Bremer, que sabíamos estaría presente en la reunión convocada en el Ex Convento del Carmen. Se trataba de reuniones sobre patrimonio nacional, que el gobierno del presidente José López Portillo venía realizando en las principales ciudades del país. Nuestro objetivo era solicitarle apoyo para nuestro pequeño centro cultural. Fue en un intermedio entre exposiciones, en medio de un mar de gente en los pasillos, que logramos contactar al Lic. Bremer. Apenas iniciábamos nuestra exposición, cuando el funcionario abrió desorbitadamente los ojos para preguntarnos: ¿no tenemos casa de la cultura en Pátzcuaro? ¡No puede ser! Y buscó entre la multitud para identificar alguno de sus funcionarios; al identificar a uno de ellos con señas lo hizo que se acercara, para repetirle la misma pregunta: ¿No tenemos casa de la Cultura en Pátzcuaro? Al confirmarle la negativa, le pidió explicaciones. “Licenciado, los funcionarios de cultura de Morelia son muy difíciles, muy celosos o cerrados, no nos permiten trabajar: sólo tenemos una casa de la cultura en Michoacán, pero hasta Ciudad Lázaro Cárdenas; será porque les da flojera llegar hasta allá”.

Finalmente, en el historial de agravios a la cultura de Pátzcuaro desde la órbita del gobierno estatal, destacan dos eventos: en primer lugar, el desmantelamiento del Museo de Arte Contemporáneo de Pátzcuaro (MACP), inaugurado en 1974 y que por obra y gracia de un funcionario estatal se desmontó en 1988, sin que hasta hoy se pueda saber qué fue de ese patrimonio artístico de Pátzcuaro, constituido por 120 obras donadas por artistas ex profeso para la creación de dicho museo. La creación del museo fue iniciativa del pintor Francisco Rodríguez Oñate, quien recuerdo vivía en La Tzípecua y en ese tiempo fue Subdelegado estatal de Turismo; durante esa función fue que creó el Museo de Arte Contemporáneo, que se ubicaba en la planta alta de la Casa de los Once Patios; el maestro Rodríguez Oñate distribuyó la obra en cuatro salas: la Frida Kahlo, la Diego Rivera, la José Clemente Orozco y la David Alfaro Siqueiros. Sobra decir que el MAC de Pátzcuaro siempre fue visita obligada del turismo. El mismo maestro Rodríguez Oñate nunca supo del destino del patrimonio artístico de Pátzcuaro, según pláticas que tuvimos sobre el tema. Le agradecí que me hiciera el favor de regalarme la lista de las obras que pertenecieron al Museo.

Y el segundo agravio en el tiempo, 2002, fue la privación del Antiguo Colegio Jesuita a los patzcuarenses, representados por los miembros del Patronato, que aparte de restaurarlo desde la ruina en que llegó a estar por largo tiempo de abandono: al menos 16 años desde que en 1974 quedó convertido en área de paso entre el centro de la ciudad y las colonias de la parte alta, hasta 1990, cuando el gobierno municipal canceló el área de paso por el patio central y huerto, pues desde 1986 ya existía comunicación con el centro de la ciudad a través de la escalinata de segunda de Madrigal de las Altas Torres. Ello, porque ya estaba en curso el proyecto de constitución del Patronato pro Restauración y Conservación del Ex Colegio Jesuita de Pátzcuaro, que se confirmó en septiembre de ese 1990.