Lic. Alfredo Castañeda Flores ANALISTA
11 OCT. 2025.-Con la designación reciente de la venezolana María Corina Machado Parisca, al
premio nobel de la paz 2025, vienen a mi mente los recuerdos de que cualquier
galardón, sea nacional, extranjero o mundial, están sometidos a las decisiones de
los poderosos, y por supuesto que tienen un costo, económico y político, que no
cualquiera puede pagar.
Por eso me pregunto, ¿quién se lo compró?, porque no ha hecho nada fuera de
su presunta oposición a Nicolás Maduro en su país. Pero fuera de sus fronteras,
¿alguien se ha beneficiado con sus acciones? Nadie que no sea venezolano, es
más ni los mismos paisanos de ella, porque se ha incrementado la migración hacia
los Estados Unidos. Además de que, usando un poco las neuronas, es fácil darse
cuenta que Maduro la necesita ahí, porque de otra forma no tendría otra manera
de darse a conocer en el resto del mundo, tiene que haber alguien que lo esté
cuestionando, con su anuencia. Porque de otra forma, desde hace tiempo, ya la
hubiera detenido, encarcelado, como ha hecho con tantos opositores que ya tiene
resguardados. Hasta su rival de las recientes elecciones, Edmundo González
Urrutia ya está fuera del país, vive actualmente en República Dominicana
¿Entonces? Son valores entendidos, como sucede en cada país del mundo, en
cada zona o región.
Otro que se ve beneficiado con esta decisión es el presidente de los Estados
Unidos, Donald Trump, así que hay dos polos, aparentemente opuestos, pero en
el fondo, todos de acuerdo. Así que cualquiera puede ser el que adquirió ese
premio tan codiciado, o ambos, para que Corina resultara beneficiada. En este
mundo donde el poder económico se impone siempre, nada es imposible.
Esto no es exclusivo de esos premios. En todas las áreas, es igual. Y por
supuesto dependiendo de la importancia que vayan teniendo es el costo monetario
de cada galardón o medalla, que solo los elegidos pueden colgarse y presumir.
Para eso, participan gobiernos, empresarios con sus marcas comerciales, porque
no son baratos, y porque muchos quieren, hasta el Vaticano no está exento de
estas tentaciones mundanas.
Cualquier deporte que me digas, inteligente lector, es manipulado para que gane X
y no Y, se que muchos dirán, que eso es imposible, pero para el dinero y el poder,
nada lo es, hay deportes cuyo resultado depende de la apreciación, ahí es más
fácil, porque salen a relucir, cuando hay controversia, polémica, que curiosamente,
siempre la hay, los llamados “errores” humanos, pero el resultado final, no cambia.
Y el ser humano es de poca memoria, que pasando cierto tiempo, todo eso se les
olvida y así queda en los anales de la historia.
En los deportes donde se usa la fuerza, el talento y la destreza, los resultados
tienen que ver con un día malo, por eso es que X o Y equipo o individuo pierden
en el ultimo momento. Ya sea en la final o en los últimos segundos, metros, kilómetros, por eso es que la mayoría de los deportes, pagan cantidades
exorbitantes a sus ejecutantes, porque se tienen que prestar a los designios de los
demás y no a su capacidad individual. Así es y ha sido siempre, solo que ahora,
ya hay más gente, despertando a la realidad y los movimientos se tienen que
hacer más sofisticados para que no se den cuenta. Además de que la televisión y
su “magia” por supuesto que los ayudan para engañar a los televidentes y
aficionados. Los deportes amateurs como las olimpiadas de verano, invierno,
juegos panamericanos, centroamericanos, etcétera, son más fáciles de persuadir
para perder, porque la mayoría de esos deportistas tienen patrocinadores y ellos
son los que los convencen de que tal competencia no es su momento. Como dije,
siempre el dinero es el que manda.
Si eso ocurre con los premios y deportes a nivel mundial, internamente es más
fácil de manipularlos. Cualquier galardón que se entrega, tiene un costo, que
dependiendo de la categoría y “valía”, es la pedrada para el sapo. Los trescientos
hombres más poderosos o influyentes del país, el mejor alcalde, secretario,
regidor, síndico, gobernador, diputado, senador, el político mejor evaluado,
etcétera, otros resultados, son mediante encuestas que pocas veces se hacen,
pero como se dice el que las paga, gana. Por lo que, en lo personal, ningún
triunfo, ningún presunto mejor de X o Y, ni evaluado me sorprende, porque alguien
tuvo algún interés oculto o público, para que se diera ese resultado. El país está
lleno de campeones sin corona, así como las cárceles están llenas de inocentes,
que por falta de dinero y/o de un padrino poderoso, no logran ascender en la
escala que tu quieras, amable lector.
Por eso existe el adagio de que hay gente con suerte, de que nadie sabe para
quien trabaja, que suerte tienen los que no se bañan y otros más, porque el que
menos talento, calidad, capacidad y a veces ni dinero, es el que sale beneficiado
con estos manejos que se dan entre los poderosos. Qué barbaridad…

