2 agosto, 2026
ROTATIVO DIGITAL

NUNCA SE VENCE DEL TODO, ES UNA LUCHA DIARIA, EN ALCOHOLICOS ANONIMOS

1 AGOSTO 2026.-John Goodman llevaba treinta años bebiendo cuando tocó fondo un domingo de 2007. No fue en un bar ni en un rodaje: fue en el ensayo de los Emmy, al que no se presentó porque había pasado el fin de semana jugando al golf y bebiendo sin parar. A la mañana siguiente se despertó temblando.
El actor, que ya para entonces era una de las caras más queridas de la televisión estadounidense gracias a Roseanne, ha contado que la compulsión no distinguía horarios ni lugares: “Si veía una botella de vodka, tenía que beberla, era un impulso”, reconoció años después. Bebía en casa, bebía en el trabajo, bebía antes de las escenas. No hay una versión heroica de esa etapa: solo la de un hombre que sabía que se estaba destruyendo y no encontraba cómo detenerse.
Ese temblor de la mañana siguiente fue lo que finalmente lo empujó a un centro de desintoxicación. No fue una decisión limpia ni instantánea: fueron semanas duras antes de que, según ha explicado, supiera que ya no iba a volver a beber. Desde 2007 sigue yendo casi todos los días a reuniones de Alcohólicos Anónimos, y repite una frase que resume mejor que cualquier discurso motivacional lo que es la sobriedad real: “Nunca se vence del todo, es una lucha diaria.”
Casi veinte años después, Goodman sigue actuando, sigue yendo a esas reuniones y sigue, según sus propias palabras, sin querer volver a probar suerte con la primera copa.
¿Cuántas veces hemos confundido “estar bien” con “estar curado”?
Fuente: entrevistas de John Goodman recogidas por The Fix y Aceshowbiz.