3 abril, 2025
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NICANDRO ORTIZ GASPAR: UN TACAMBARENSE PRECURSOR DEL FÚTBOL PROFESIONAL EN MICHOACÁN

Lic. Pedro Gómez Ayala     CRONISTA

9 de octubre de 2024. La historia del fútbol profesional en Michoacán se remonta al año de 1950, con el nacimiento del Club Atlético Morelia, quien participó en la recién fundada segunda división del país. Fue en el año de 1957 cuando el equipo logró el ascenso a la primera división profesional. Para 1964 se erigió el estadio Venustiano Carranza, con capacidad aproximada para 17, 600 espectadores. El partido que inauguró el inmueble se llevó a cabo entre los equipos del Atlético Morelia y el Botafogo de Brasil, con marcador adverso para los locales, perdiendo por dos goles contra uno.

Los malos resultados por los que atravesó el equipo desembocarían en la pérdida de su derecho a estar en la máxima categoría, en 1968. Fue durante este periodo cuando se comenzó a elaborar una restructuración total del equipo, el cual resurgió años después para lograr el sueño de la tan anhelada primera división profesional, ello ocurrió en 1981. En esa tesitura apareció el empresario de origen tacambarense Nicandro Ortíz, nacido en 1934, de cuna humilde y quien comenzara trabajando como jornalero y cargador de piloncillo en los trapiches azucareros de su natal Tacámbaro. Este personaje se convertiría en el principal accionista del club, sobre todo a partir del año de 1982. Por lo que refiere al aspecto empresarial, se hizo propietario de comercios y de empresas dedicadas a la producción, distribución y comercialización de productos plásticos.

Durante el gobierno encabezado por el ingeniero Luis Martínez Villicaña, se construiría el estadio José María Morelos y Pavón, en 1989. La apertura del recinto se llevó a cabo mediante el partido protagonizado por el Club Atlético Morelia vs las Águilas del América. El primer gol oficial anotado en el Coloso del Quinceo fue obra del futbolista Juan Ángel Bustos, de origen chileno. Al final, el resultado concluyó con un marcador de 2 a 1 a favor de los locales.

A partir de entonces, de la mano de Antonio la “tota Carbajal,” del insigne Nicandro Ortíz y de su entrañable secretaria, se conformaría la nueva y única directiva: armaban al equipo, hacían las visorías en el extranjero y pagaban los sueldos a los jugadores. Épocas de bastantes altibajos se vivirían en el equipo. Sin embargo, lograron colarse a cinco liguillas, siendo las dos instancias de semifinales su mayor logro. Una de las cuales aún es recordada por sus aficionados, como aquella que se suscitó en contra de la Águilas del América, en donde siempre quedará la incógnita del tema del reglamento: aquellos penales que se cobraron cuando el equipo estaba ya festejando en el vestidor su hipotético pase a la final.

Don Nicandro Ortíz fue propietario del club hasta el año de 1996, fecha en la que los constantes problemas económicos por los que atravesaba la institución, aunado a las complicaciones de salud que aquejaban al empresario, terminarían por hacer que este personaje vendiera el equipo a Televisión Azteca, dando nacimiento a los Monarcas del Morelia. Ahondar en detalles de lo que sucedería poco más de dos décadas después, es decir, de la mudanza del equipo a Mazatlán, es introducirnos en algo que todos sabemos que tarde o temprano terminará con el futbol profesional mexicano: la compra y venta de franquicias, así como la desaparición del ascenso y el descenso.

Ortiz Gaspar falleció en el año 2011, a la edad de 77 años. La vida de este insigne personaje nos demuestra que con trabajo y sacrificio para los tacambarenses no hay imposibles. Desde hoy en adelante, cada que asistas al estadio Morelos a presenciar encuentros de fútbol, deberás de sentirte orgulloso de saber que en la historia del balompié profesional de Michoacán se encuentra impregnada una parte de ADN tacambarense.

Fotografía: Nicandro Ortiz y Antonio la “tota Carbajal.”      ROTATIVODIGITAL.COM.MX