29 mayo, 2026
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Mundial 2026: el negocio global detrás de la fiesta del futbol

Alejandro Martínez Castañeda

29 MAYO 2026.-El Mundial de Futbol 2026 no solo será el torneo más grande en la historia de la FIFA; también será uno de los eventos con mayor carga política, económica y geopolítica de las últimas décadas. Aunque la narrativa oficial presenta la Copa del Mundo como una celebración deportiva y cultural, especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) advierten que detrás del espectáculo existen intereses corporativos, estrategias de poder y disputas internacionales que rebasan por mucho el ámbito deportivo.

La edición de 2026 marcará un hecho inédito: será organizada conjuntamente por México, Estados Unidos y Canadá, con 48 selecciones y 104 partidos distribuidos en 16 ciudades sede. Sin embargo, este crecimiento también representa mayores ganancias para la FIFA y sus socios comerciales, así como un incremento en el control sobre las ciudades anfitrionas.

De acuerdo con el análisis difundido por UNAM Global(https://unamglobal.unam.mx/global_revista/mundial-2026-geopolitica-futbol-fifa-mexico-eeuu-canada, la FIFA opera actualmente como una estructura supranacional capaz de imponer condiciones económicas y urbanas a gobiernos locales. Esto incluye restricciones comerciales alrededor de los estadios, exclusividad para patrocinadores internacionales y limitaciones para comerciantes locales e informales.

En México, algunas de estas tensiones ya son visibles en las inmediaciones del ahora llamado Estadio Banorte, anteriormente Estadio Azteca. Vecinos y comerciantes han manifestado preocupación por las remodelaciones, el aumento de costos y las restricciones que acompañan al torneo. Incluso en redes sociales y foros ciudadanos han surgido críticas sobre el impacto urbano y económico que dejará el Mundial en la Ciudad de México.

El torneo también coincide con un momento delicado para América del Norte. Mientras México, Estados Unidos y Canadá intentan proyectar una imagen de integración regional, persisten tensiones relacionadas con migración, seguridad fronteriza y disputas comerciales vinculadas al T-MEC. Especialistas de la UNAM consideran que el Mundial servirá como escaparate político para los tres gobiernos y, al mismo tiempo, como un espacio donde se pondrán en evidencia las contradicciones regionales.

A ello se suma el enorme interés económico detrás del futbol global. La FIFA y las grandes marcas internacionales concentran derechos de transmisión, publicidad, turismo y patrocinios multimillonarios. El Mundial genera ganancias extraordinarias para cadenas televisivas, plataformas digitales, empresas tecnológicas y corporaciones deportivas, mientras gran parte de los costos de infraestructura y seguridad recaen en recursos públicos de las ciudades sede.

Otro aspecto clave será el uso intensivo de inteligencia artificial y vigilancia tecnológica. Expertos señalan que el Mundial 2026 será el primero donde la IA tendrá un papel central en análisis deportivo, seguridad, monitoreo de multitudes y producción mediática, abriendo también un debate sobre privacidad y control tecnológico.

Pese a ello, el futbol mantiene su enorme capacidad de movilización social y emocional. El Mundial seguirá siendo una fiesta global capaz de unir culturas y despertar pasiones. Pero detrás del balón también se juegan intereses económicos, disputas políticas y estrategias de poder que reflejan las tensiones del mundo contemporáneo.

Más que un simple torneo, el Mundial 2026 será un espejo de la relación entre deporte, dinero y geopolítica en el siglo XXI, coinciden los especialistas.