25 febrero, 2024
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México Desigual

México, ¿de todos los mexicanos? ¡Claro que no! En nuestro país existen 3 tipos de mexicanos: Los que ostentan el poder político y económico, los que trabajan para ellos y los que no tienen nada. Esta dolorosa clasificación no es nueva y es consecuencia de las grandes desigualdades económicas e injusticias sociales que, de forma sistemática, se han cometido en contra del pueblo a lo largo de la historia mexicana.

El primer grupo lo constituyen los dueños de los grandes monopolios nacionales y transnacionales, líderes de sindicatos corruptos y prominentes políticos que saquean directa o trianguladamente las instituciones públicas; el segundo está conformado por una muy mal pagada clase trabajadora y, en el tercer grupo, se encuentra la inmensa mayoría de mexicanos que sobrevive en condiciones de pobreza y que ahora ven a López Obrador como la única opción de un cambio verdadero que equilibre las grandes desigualdades socio-económicas que vive frustrado y casi resignado el pueblo de México.

Cada 6 años se escuchan las mismas palabras al fragor de las campañas políticas: justicia, democracia, cambio, seguridad, empleo, salud, compromiso, entre otras, como si fuera un libreto que hay que repetir sistemáticamente para memorizarlo o un ejercicio de lluvia de ideas para levantar un diagnóstico comunitario (FODA) . La lucha por un cambio verdadero no inicia con la presente campaña política, donde en efecto López Obrador encarna las aspiraciones y anhelos de un pueblo cansado de corrupción, mentiras, fraudes, y humillaciones; inició hace 50 años con la masacre de estudiantes ( 1968), cuando Gustavo Díaz Ordaz, presidente de México, emanado de las filas del PRI, no le tembló la mano para aplastar mediante el asesinato y encarcelamiento a miles de estudiantes que protestaban en la Plaza de las 3 Culturas de Tlatelolco.

Lo irónico del caso es que aun cuando se suponía que este hecho había provocado la ira nacional, el pueblo votó por otro priista en 1970: don Luis Echeverría Álvarez; como premio por haber ejecutado la siniestra indicación de su jefe inmediato cuando era secretario de Gobernación aquel fatídico 2 de octubre. Pero como era necesario acallar voces y su bien ganada condición de sanguinario, ya como presidente ordenó también la matanza de estudiantes en el ya histórico Jueves de Corpus en 1971.

No tuvo ninguna trascendencia en el ánimo de los electores estos hechos de represión y sangre; el pueblo de México refrendó increíblemente el apoyo al PRI en los siguientes 2 sexenios, cómodamente se alzaron con el triunfo, tanto López Portillo en 1976, como Miguel de la Madrid Hurtado en 1982.

No fue sino hasta la elección de 1988, cuando luego de un desgajamiento del PRI, el ingeniero Cárdenas funda la Corriente Democrática y encabeza un gran movimiento social que enarboló, atinadamente, todo ese agravio y frustración guardada por décadas en el alma de nuestro pueblo, quizás fue el primer gran movimiento social que cimbró las más profundas entrañas del poder, que tuvo que invocar al mas cínico y descarado fraude electoral para imponerse a través de un no menos siniestro personaje: Carlos Salinas de Gortari….. (PRIMERA DE DOS PARTES).