Lic. Alfredo Castañeda Flores ANALISTA
6 oct. 2023.-En México, nadie quiere ser estúpido, todos tienen una cualidad (por lo menos) que ni ellos saben cuál es. Así sean profesionales o gente con estudios truncos. Todos alardean de saber X o Y materia u oficio.
Entre más avanza el tiempo, los pensantes nos damos cuenta de que los mexicanos, merecemos estar, como país, así como estamos, porque la mayoría lo propician con sus actitudes y acciones, pocas veces positivas. De verdad que somos tan apáticos, comenzando con lo que nos puede beneficiar en lo individual. La gente mayoritariamente, actúa como autómatas, como zombies, como idiotas, para acabar pronto. No se detienen a analizar nada de lo que sucede a su alrededor y eso, no puede hacer que este país, sobresalga, respecto a los demás de América latina, que están igual o peor que nosotros.
La educación nacional es pésima, una que otra universidad se escapa a la mediocridad, así como pocos profesores de cualquier otro nivel educativo similar y menor. Ya que la mayoría, se dedica a la docencia por facilidad, por heredar la plaza, o por comprarla, pero siempre por el jugoso salario recibido y el poco esfuerzo que se realiza, aunque se quejen de eso. Esa es una constante del flojonazo, quejarse de todo y perder el tiempo, en vez de aprovecharlo cumpliendo con su actividad diaria.
Una vez ya profesionales, por lo menos que ya han concluido los estudios universitarios, porque muchos no obtienen el título ni la cédula para ejercer legalmente tal actividad, comienzan a buscar empleo. Hay algunas carreras que no afectan tanto a los clientes potenciales, además de que se realizan de forma individual, frente a las demás dependencias particulares o de gobierno y sus tres niveles (federal, estatal y municipal), pero otras si tienen que ver directamente con los particulares y sus interés personales. Y es ahí donde se involucran otros empleados contratados. Volviéndose un caos de diversas proporciones.
Uno de estos casos, es la arquitectura, ahí el presunto profesional de la materia, dependiendo de su capacidad y experiencia, va teniendo trabajo. Sin embargo, son más los que apenas y lo obtienen, porque sus antecedentes no los avalan como los mejores. Al contrario, son los que van viviendo en la oscura medianía, y cuando logran tener una obra a su cargo, abusan, engañan a quien lo contrata, haciéndolo creer que son los mejores en el ramo y en el lugar donde viven. Que utilizarán materiales de la mejor calidad, con el personal más calificado, etcétera.
Pero conforme avanza el tiempo y la obra contratada, se van notando que ese individuo es un parásito que posiblemente solo asistía a la universidad porque necesitaba tener una herramienta para vivir, no porque deveras haya buscado aprender y convertirse en una mejor versión de lo que es. Albañiles, electricistas, plomeros y demás gente que requiere para cumplir con su tarea, son aprendices, incluso, la mayoría, es la primera vez que desarrollarán dicha actividad, por lo mismo, no tienen las habilidades, destreza y compromiso necesarios, para sacar eso, adelante. Pero como se les paga menos que a los ya curtidos en la materia, eso lo beneficia a él, porque se queda el arquitecto con mayores ingresos, ya que los vende como profesionales, cobrando sumas altas, para el dinero fácil son buenos, pero para ser honestos y responder adecuadamente, pocos lo son.
Tarde o temprano se observarán las fallas estructurales y demás, en las obras, falta de algo, grietas en las paredes, bardas y marcos de puertas y ventanas, descuadrados, los detalles, que son la carta de presentación de esos profesionales, burdos y malhechos, humedad, etcétera. Y como dijera Juan Gabriel, pero que necesidad de andar persiguiendo al contratado, exigiéndole que cumpla totalmente con lo pactado. Donde él y sus empleados, ambos, se echan culpas, porque en México, no se acostumbra aceptar sus errores, mucho menos decir la verdad, y eso en nada nos beneficia como país. Toda obra, resulta más tardada en tiempo y más cara en dinero, porque no tienen la mínima capacidad de calcular lo que se requiere en tiempo, materiales y trabajadores. Prefieren afectar de forma personal su “prestigio” que no se han ganado, escondiéndose porque hicieron muchas idioteces que ya no quieren ni pueden subsanar.
Así es el día a día de tanta gente carente de calidad moral y humana, que solo están de paso por la vida para dificultar el camino de los pocos que si están haciendo algo importante que los engrandece como seres humanos.
Es tan fácil distinguir a un mediocre de un honesto, basta detenerse un poco a analizar la vida de quien se pretende contratar para que desarrolle alguna actividad particular, donde se involucre el dinero propio, desde el espacio donde despache o atienda, observar detenidamente, lo que ahí posee, si es clara o demasiado oscura, si tiene muebles de cierta calidad, si tiene buen gusto, etcétera; si se tiene la fortuna de conocerlo un poco más, darse cuenta de cómo es su vida privada, si tiene familia, esposa o pareja, hijos, si se ha divorciado, enviudado, vuelto a casar, porque la estabilidad emocional es muy importante en el desarrollo de cualquier actividad, y una gente inestable, por supuesto, que entregará a los demás, inestabilidad y problemas. La mente humana para que funcione mejor, debe estar ocupada, y diariamente, hay cosas en las cuales mantenerla ocupada, porque en ello va también una mejor calidad de vida personal. Sin embargo, el mexicano prefiere ahorrarse ese trabajo, viviendo en problemas. Y eso, nos mantiene estancados y en retroceso como país, como Nación.