LIC. ERIC ALEJANDRO IZAZAGA RAUDA
25 SEPT. 2025.-El ordenamiento jurídico mexicano ha tenido un cambio en los
últimos 17 años, el cual ha venido a transformar el ejercicio de la
profesión de Abogado.
Tal es el caso de la reforma constitucional
publicada en el Diario Oficial de la Federación el 18 de junio de 2008,
surgiendo el sistema procesal penal acusatorio–adversarial, y la
emisión del Código Nacional de Procedimientos Penales; de igual
forma, con este cambio surgió el Código Nacional de Procedimientos
Civiles y Familiares que se publico el 7 de junio del 2023, y que está
próximo a implementarse en el Estado de Michoacán.
Estas nuevas disposiciones legislativas han generado que el
abogado del siglo XXI se enfrente a nuevos desafíos que antes no
existían, los cuales sin lugar a duda jamás fueron explicados durante la
carrera de la licenciatura y tampoco fueron inculcados los
conocimientos, habilidades y destrezas suficientes para hacerles frente.
El rol de los juristas ha cambiado ante esta reciente era de oralidad
en audiencia, generando una inherente responsabilidad para desarrollar
habilidades que van desde la expresión verbal, hasta una sólida construcción argumentativa.
El principio de oralidad se va abriendo paso cada vez más en
ámbitos del mundo jurídico, pues que ya existe en materia penal,
familiar, mercantil, laboral, agrario, y muy pronto en materia civil.
Los abogados en las audiencias orales deben aprender a formular
la llamada “Teoría del Caso”; a introducir las pruebas; a interrogar y contrainterrogar a los testigos y peritos; a formular alegatos de apertura
y de cierre; lo cual no es una tarea nada fácil pero evidentemente se ha
vuelto indispensable para llevar a cabo una buena práctica jurídica.
Las técnicas de litigación para los juicios orales podrían ser para
los abogados mínimamente las siguientes: 1. Cómo saber dirigirse con
respeto al Juez o Tribunal; 2. Hablar en voz alta, clara y precisa; 3.
Mantener contacto visual con el Juez, a fin de inspirar seguridad y
confianza; 4. La expresión corporal que adoptemos en la audiencia dice
mucho de nosotros; 5. Debemos escuchar con atención a la contraparte,
ya que lo que diga nos puede ser de gran utilidad a lo largo de la
audiencia, para poder defender nuestros argumentos; y 6. Hay que
tener el control sobre el tiempo de nuestras intervenciones.
Lo anterior se sustenta además en algunas sugerencias
formales realizadas por el conferencista y Doctor en derecho
Miguel Carbonell.
LIC. ERIC ALEJANDRO IZAZAGA RAUDA.

