4 marzo, 2024
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Lo bueno y lo malo en el gobierno de Octavio Aburto Inclán…

TACÁMBARO, Mich. 2 de abril del 2012.- Quien no conoce un determinado escenario político y administrativo, es muy común que tropiece y cometa errores que tienen su costo y, desafortunadamente, sin que lo note el funcionario en turno, quien conduce el barco con una trayectoria errática.

A tres meses que inició el gobierno municipal del ex priista Octavio Aburto Inclán, se podría realizar un balance de su administración en Tacámbaro, cuyo ayuntamiento ganó, lo hemos dicho, no tanto por su carisma, capacidad o promesas de campaña, sino por el completo repudio que manifestó a Valentín Rodríguez el electorado a la hora de emitir su voto el pasado 13 de noviembre. Valentín Rodríguez Gutiérrez no quiso entender que podría perder y, aferrado a una campaña con enormes tintes de venganza política y queriendo destantear a la ciudadanía, pierde de una manera aplastante ante el priista empanizado Octavio Aburto Inclán, quien enamoró al pueblo con su hermosa voz de locutor de la radio y empujado por el efecto Cocoa. Por supuesto que su triunfo tiene el mérito que se debe reconocer, pero arriba al ayuntamiento con la actitud del novato y con un entorno presupuestal que le está pegando, complementado con proyectos bien intencionados que, en la práctica, no tuvieron los adecuados operadores y prevalece un total desgarriate en el área de comunicación social, donde todos asumen tales funciones y, al mismo tiempo, nadie se responsabiliza de un departamento que es vital en cualquier administración municipal y, si mentimos, que le pregunte cómo le fue a Nicolás Tavera Guijosa en el primer gobierno panista de Tacámbaro.

El presidente dice que evaluará en el primer trimestre a los funcionarios que no den el ancho y, si es necesario, despedirlos o reubicarlos, cuando el primer responsable de que haya colaboradores ineficientes es el propio alcalde Octavio Aburto Inclán, quien los ha contratado y ha saturado de empleados de todo tipo el ayuntamiento, donde no caben las direcciones que aprobó, pero sí le han dado chamba a numerosos familiares, si no son directamente ligados al alcalde Aburto Inclán, están en la línea directa de su suegro, el ex regidor priista Víctor Valdovinos Martínez, el poder detrás del ex locutor de la radio. Esa es una realidad que no se puede ocultar y que se comenta todos los días en las calles de Tacámbaro y que está echando por la borda los buenos proyectos que emprende la administración actual, entre ellos el de Pueblo Mágico,

Es cierto que el presupuesto se ha reducido drásticamente para el gobierno de Octavio Aburto Inclán, pero el alcalde debe asumir, de frente, tal realidad y no esconderse de los ciudadanos cuando llega al ayuntamiento, menos cuando puede decirles, sobre todo a los pediches profesionales, que no hay dinero, que sólo hay recursos para las obras prioritarias de Tacámbaro. Con una carga enorme de compromisos en la espalda, el edil Octavio Aburto Inclán no sabe cómo resolver ese acertijo, toda vez que deseará, para el momento adecuado, ser el próximo candidato a la diputación local por el PAN, claro, siempre y cuando reoriente su actitud arrogante, a veces de prepotencia con el mismo Cabildo, donde lo aguantan porque le tienen miedo.

Aunque distribuya buenos recursos en la prensa, de la cual se siente dueño porque paga espacios, entre ellas la radio local que es propiedad de Natividad Arriaga, el presidente Octavio Aburto Inclán no podrá tapar muchas situaciones irregulares y eso lo veremos con el paso del tiempo. Quiero decirle que, mientras él va para allá, algunos ya vienen varias veces de regreso en el camión de la experiencia y que no confunda ser alcalde de Tacámbaro con el clásico capataz de las haciendas. Eso ya lo hemos sobrepasado y le deseamos que cambie. Por el bien del municipio y de su partido huésped que es el PAN, porque, ahorita, quien está aplaudiendo a rabiar su actuación es el partido que dejó y ese es el PRI…