25 febrero, 2024
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La izquierda en Michoacán: Oportunidades y desafíos para el 2012


1.- Al margen de los resultados electorales formales de los recientes comicios en Michoacán, lo cierto es que este proceso no resolvió con el imperativo de transitar democráticamente a un nuevo gobierno. En efecto, las autoridades gubernamentales que entrarán en funciones el próximo 15 de febrero, lo harán en condiciones precarias, con un marcado déficit en términos de legitimidad, a consecuencia de las circunstancias en que se dio la contienda electoral, lo cual revela escenarios nada alentadores para nuestro estado.

 

 

 

2.- En esta coyuntura poselectoral el proceso jurídico respectivo ha tomado un curso preocupante para la vida democrática del estado. El próximo gobernante michoacano asumirá funciones con asideros sociales extremadamente débiles. Ello, sin embargo, no debe verse solamente en función de la precariedad institucional y de legitimidad con que llegarán las nuevas autoridades gubernamentales. Su consecuencia inmediata impactará directamente en el ejercicio de gobierno afectando, por tanto, a los sectores más vulnerables: jóvenes, mujeres, adultos mayores, indígenas, dentro de un entorno de franca turbulencia política.

3.- Las instituciones quedaron rebasadas por la intromisión de poderes que inhibieron, cooptaron y distorsionaron la voluntad de los electores. Los partidos del PAN y del PRI hicieron un uso ilegítimo de recursos y programas públicos; recurrieron al apoyo de fuerzas obscuras y de una grosera manipulación del electorado para llegar al poder, al margen de la ley propiciando una regresión de la institucionalidad democrática, que en el terreno electoral ha sido una lucha irrenunciable de la izquierda y que costó, no se nos olvide, cientos de vidas humanas.

4.-Un gobierno ilegitimo, producto de un proceso lleno de vicios e inequidades, tiene, por definición, un margen de maniobra estrecho para ejercer la gobernabilidad democrática de cualquier sociedad que busque encauzar el desarrollo socioeconómico. Los proyectos derechistas ni siquiera cumplieron con el precepto que pregonan: El liberalismo político en su vertiente electoral. Esto es, que los ciudadanos ejerzan libremente su derecho a votar. Más bien predominó una suerte de libertinaje electoral, un vil mercadeo político, que envileció y distorsionó la voluntad ciudadana.

5.- Cabe sin embargo hacer una reflexión interna. Es necesario que la izquierda hoy más que nunca asuma su compromiso histórico de velar por el bienestar de las mayorías, como siempre lo ha hecho aunque juegue el papel de ser oposición. Desde el gobierno, es necesario profundizar con un esquema de políticas públicas que defiendan y promuevan las conquistas democráticas de los ciudadanos, de tal manera que este proyecto de izquierda continúe siendo una esperanza para amplios núcleos poblacionales.

6.- Al interior del partido, es inaplazable revisar, entre otros temas, el papel que han jugado las corrientes que coexisten al interior del mismo, sin que ello signifique coartar el legítimo derecho que tiene la militancia de asociarse y organizarse libremente. Sin embargo, tales corrientes han adquirido un peso de tales dimensiones que han obstaculizado la vida orgánica e institucional del partido, su necesario trabajo con la base partidista, la participación activa de la militancia, amenazado con convertirlo en una organización burocrática y electorera. De esta forma, estamos poniendo en peligro la esperanza que depositan en la izquierda buena parte de la población mexicana y michoacana, misma que no encuentra en los gobiernos derechistas la posibilidad de acceder a mejores niveles de vida. Aquí, sin embargo, no se trata de auto elogiarse ni tampoco de auto lapidarse, sino de tener un claro diagnóstico de la situación actual de nuestro Estado, mismo que nos permita la construcción de una plataforma basada en el encuentro con las mujeres y hombres, los cuales conforman la mayor riqueza de estas tierras. Es decir, tenemos que fortalecer la organización desde abajo, desde las colonias, pueblos y comunidades.

7.- En esa tesitura, resulta imperioso recuperar urgentemente la vida orgánica y programática de la izquierda. Y en el horizonte nacional se asoma la creación de un nuevo partido aglutinador de las fuerzas progresistas, el cual vendrá, seguramente, a ser la plataforma que permita renovar y fortalecer al proyecto de izquierda y, como consecuencia, la posibilidad de instaurar un régimen democrático y un modelo económico cuyo objetivo primario sea abonar en la inaplazable justicia social. Consideramos relevante que la plataforma de la izquierda sea una fuente de esperanza de vida plena basada en la libertad, dignidad, equidad y justicia social para todas y todos; hoy más que nunca sigue vigente la lucha entre liberales y conservadores, izquierda y derecha.

8.- Pero el presente nos llama, nos exige, por nuestra historia e ideales, fortalecer al partido de izquierda más representativo del estado y del país, el Partido de la Revolución Democrática. No debemos tener temor de abrirnos frente a otros sectores y organizaciones de la sociedad civil. El PRD es parte del gran movimiento de izquierda que tiene referentes en todas partes: En las organizaciones civiles, en los campesinos, obreros, indígenas, profesionistas, empresarios, intelectuales, etc. Conformemos con ellos un Núcleo Consultivo representativo y plural que marque la pauta sobre el rumbo que la izquierda michoacana debe tomar. Que el partido se convierta efectivamente en un instrumento de las mejores causas sociales. En tierras de gran tradición libertaria, recuperemos el legado de ilustres michoacanos, comprometidos con su pueblo, entre los que destacan José María Morelos, Melchor Ocampo, Francisco J. Múgica y Lázaro Cárdenas del Río.

9.-La izquierda siempre ha propugnado en ir más allá que el ramplón liberalismo político-electoral que constriñe la participación ciudadana al mero ejercicio del voto. Para hacer que la democracia tenga carta de naturalización es necesario crear las condiciones para configurar el poder popular, donde la gente organizada de manera autónoma intervenga en asuntos de interés colectivo. Este proyecto siempre ha sido una opción natural en un entorno en la cual campea la pobreza, la partidocracia, la exclusión social y el envilecimiento de la vida política, independientemente si su lugar es en el gobierno o en la oposición. Le apuesta a ir más allá que la democracia electoral, que en Michoacán ha quedado en entredicho, en manos de poderes fácticos que conculcaron el libre ejercicio del sufragio. Su horizonte es más amplio; por ello, es el proyecto que le conviene a las mayorías; incuba y desarrolla un proyecto vital que no se queda en un asunto electoral, aunque tenga una parada en el 2012 para seguir por la senda de la conquista de la democracia participativa, la justicia social y el pos-liberalismo político (léase poder popular o ciudadano).

10.-El proceso del 2012 es una oportunidad para acompañar, replantear y sumar esfuerzos para fortalecer el proyecto de las izquierdas desde Michoacán. La candidatura de unidad de Andrés Manuel López Obrador es un buen inicio que celebramos en todo lo que vale. Nuestro partido y las organizaciones políticas y civiles afines en este estado deben generar las mejores condiciones para configurar un movimiento fuerte, cohesionado y organizado para coadyuvar a impedir que la derecha disfrazada de azul o rojo siga sumiendo al país en el caos social, económico, político y cultural.

Alfredo Ramírez Bedolla, dirigente del PRD en Morelia

Noviembre de 2011