Lic. Alfredo Castañeda Flores ANALISTA
30 agosto 2025.-En esta oportunidad, la protagonista es una mujer de treinta y dos años de edad, en la actualidad, esposa y madre. Esta es parte de su historia.
Es la segunda de tres hermanas, de un matrimonio que legalmente no lo es, como acostumbran decir en México, por el simple hecho de irse a vivir juntos. Su madre, cuando nació su hermana menor, fue echada de la casa de su abuela paterna donde vivían, porque tuvieron dudas de la paternidad, por lo que se tuvo que ir con la pequeña, dejando a Lisbeth y a su hermana al cuidado de su abuela y padre.
Para ese entonces, ella tendría alrededor de nueve años, por lo que con su hermana se quedó con la versión incorrecta de la infidelidad y de que su madre era mala.
Hasta eso, fue bien criada y educada por su abuela, y pocas veces por su padre, como es normal, ya que tenía que trabajar para mantener a su madre y sus dos hijas. Su madre biológica desapareció mucho tiempo, porque por pena, coraje y tristeza se fue del lugar.
Así transcurrió su vida, terminó la primaria, la secundaría, el bachillerato y una carrera técnica de enfermería y primeros auxilios. En el lapsus de estudiante tuvo un novio con el que duró aproximadamente tres años de relación, pero al comenzar la última etapa de preparación, terminaron. Así estuvo un tiempo, sola, hasta que conoció al que sería su pareja, esposo legalmente y padre de su hijo. Un joven que quedó huérfano desde pequeño y fue criado por una vecina, ya que sus familiares, ninguno quiso hacerse cargo de él, vaya que los hay. Por lo que tenían cosas similares para compartir, además de mucha tristeza guardada. Durante el noviazgo, prefirieron emprender distintos negocios, antes que tener un empleo fijo, por lo que se les veía en la calle, vendiendo comida tal como, tamales, chiles rellenos, empanadas, etcétera.
Lo mismo que ropa, zapatos y otros productos por catálogo, ambos eran una pareja que no les espantaba hacer lo que fuera, con la finalidad de ganar dinero. Sin embargo, andar en la calle, ofreciendo lo que sea, es cansado con el tiempo, además de que el mercado se va volviendo cada vez menor, por lo que tuvieron que entrar a trabajar por separado en negocios de esos que abundan, zapaterías, de ropa, tiendas, de velador o vigilante, etcétera. pero no era suficiente para ellos. Él ya antes había probado suerte en Vallarta, donde lo que mejor le funcionó fue ser guardia de seguridad en un fraccionamiento privado, por lo que le propuso que se fueran ambos al puerto jalisciense, sin embargo, ella, chapada a la antigua, como decían los abuelos, le dijo que, si no se casaban antes de irse, no se movería del lugar.
El, como ya estaba enamorado de ella, no lo dudó y le dijo que sí, así que prepararon lo necesario, casándose por lo legal y por una de esas tantas asociaciones religiosas que existen en cada rincón de nuestro país. Porque es a la que ella y su familia acudían cotidianamente. Una vez desposados, a petición de la abuela de ella, se quedaron unos meses aun ahí, sobre todo porque era donde llegaron a vivir juntos. Ups.
Pasado el tiempo obligatorio, se fueron a Vallarta, allá ambos trabajaron, él de seguridad y ella en un hotel como recamarista y otros oficios que requiere un lugar de esos, donde abunda el turismo nacional y extranjero. Sin embargo, ella resultó embarazada e indiscutiblemente, llegó el tiempo en el que se tuvo que ausentar de su empleo y aunque regresó posteriormente, ya no vuelve a ser lo mismo, sobre todo, cuando se está solo en un lugar alejado, sin familia que los ayude. Por lo que cuando el pequeño tenía seis meses, le propuso regresar a su lugar de origen, además de que su abuela cada vez que se llamaban le insistía en lo mismo.
El aceptó, y aunque tenían dinero ahorrado, ella lo obligó a llegar nuevamente a vivir en la casa de su abuela materna. Pero algunos sabemos que eso no es sano, para ninguno, pero menos para el arrimado, el que no forma parte de esa familia. Los problemas comenzaron rápidamente, porque el matriarcado estaba bien fuerte y no había nada que la señora ignorara. Por lo que cualquier discusión normal entre casados, de inmediato ella tomaba partido y lo peor, es que intervenía, cuando eso no dura más que unas horas, cuando se está sola la pareja, por lo que todo se hacía más grande, eso poco a poco fue mermando la relación, como dato adicional, la hermana mayor también está casada y vive ahí, porque Lisbeth no se quiere salir de la casa de su abuela, pese a los esfuerzos de el para salirse a rentar una casa sola, hasta que presuntamente, el muchacho le fue infiel, porque le encontró unos mensajes de otra mujer, no comprometedores, pero como había un tercero interviniendo, el chisme se hizo grande al grado de que lo corrieron de la casa, por infiel, pese a que él le dijo, le rogó, le suplicó que era una compañera de trabajo, que no representaba nada para él, la abuela también desquitó su coraje de mucho tiempo y le gritó cosas horribles e irreconciliables, por lo que se tuvo que salir.
Sin embargo, él siempre ha sido un hombre responsable y sin que le pidieran, cada semana le lleva mil doscientos pesos a Lisbeth para su hijo de escaso año y medio de edad, y se lo presta unas horas la tarde de los sábados, después de salir de su empleo, considerando que cinco mil pesos al mes son demasiados para un menor que no va a ningún tipo de escolaridad, además de que él no gana tanto, pero lo hace porque los ama a los dos. Aun así, ella comenzó a trabajar medio tiempo en un negocio, donde ya había trabajado siendo soltera, cuidándole al niño su abuela, señalando que lo que le da su aun esposo les alcanza para comer y bien, ella, su hijo, su papá y su abuela, pero las mujeres no valoran a ningún hombre, porque pese a verlo cada sábado, no quiere perdonarlo, ni volver con él, pero ella sí ya anda coqueteando con su antiguo novio, que ya se enteró que está separada y él sigue siendo soltero. Ella no lo ve con malos ojos, sobre todo porque quizás hubo fuego en esa relación juvenil. Hasta el momento, a decir de ella, solo se mandan mensajes vía whatsapp y alguna llamada, pero no se han vuelto a ver físicamente, porque dice que aun ama a su marido y es una mujer fiel. Lo que sí se observa es que está comiendo menos porque se le nota más delgada y tiene buen cuerpo, además de que es físicamente guapa, ahora delgada se ve aún mejor.
Al margen de eso, desde que regresó de Vallarta, su mamá la comenzó a buscar, porque también ya regresó, después de muchos años perdida, Lisbeth que no es rencorosa, de inmediato aceptó hablar con ella, le contó su verdad, comprendió muchas cosas que le habían dicho desde pequeña al revés, la entendió, se comunican y ven frecuentemente, como queriendo compensar los más de veinte años perdidos y ausente como madre, porque hace lo imposible por agradarla y hacerla feliz y que esté contenta. Le prepara comida, le compra detalles, ya conoció a su nieto, en fin, la relación va mejorando, pero a escondidas de su padre y abuela. Es algo que se acostumbra hacer en cualquier rincón de nuestro país, por la intolerancia de la gente. Esconder la verdad.
Regresando al tema principal, su marido, quizás ya se enteró de que anda un intruso persiguiendo a su mujer, o peor aún, que los haya visto y ante la negativa semanal de no volver con él, el sábado le dijo que mejor ya se van a divorciar, ella no le dijo nada en ese momento, pero llegó a hablar con su familia y seguramente le dieron la peor opinión, porque el lunes a primera hora ya estaba en las oficinas del DIF municipal solicitando que citen al muchacho para que quede estipulada una cantidad semanal, quincenal o mensual como pensión, porque no quiere que su hijo se quede desamparado económicamente. Hazme el refabrón cavor, estimado lector.
Una vez que el esposo se entere, se va a molestar y si solo fue una manera de hacerla entrar en razón y que regresara con él, ahora sí va a presentar la demanda de divorcio y ahí es donde se estipula la manutención de los hijos, y hasta menos de lo que ahora le da, (cinco mil pesos), va a decidir el juez y él proporcionarle mensualmente todo por no ser sincera y hacer las cosas solo por coraje y sin pensar.
Todo porque ella quería verlo arrastrarse por ella y cuando lo decidiera, presentar la demanda de divorcio, pero ella no esperaba que él lo hiciera. Así es la emocional manera de actuar de las mujeres. No piensan en los resultados que traerán sus acciones. Pero siempre se consideran ellas las víctimas. Vaya estupidez. Ahora hay que esperar la reacción de un buen hombre, cansado de meses de estar rogando por migajas de amor y que al final se encontró con la inesperada actitud de una esposa que no conocía. A la que solo le interesa el dinero y estar bien. Porque el que va a sufrir es el niño, que quiere mucho a su papá, pero a ella eso no le importa. Así las cosas, en este país de retrasos, atrasos y pobreza.

