Lic. Alfredo Castañeda Flores ANALISTA
15 julio 2022.-Como es recurrente, en esta oportunidad quiero poner a tu consideración una más historia real de vida, de lo que vive una persona como tú y como yo en su día a día.
Ella es Aranza, una jovencita de apenas 19 años de edad, la mayor de cuatro hermanos, nacida en una pareja de esas que se dan tanto en zonas marginadas de nuestro país y estado. Su mamá actualmente cuenta con 34 años y su papá unos meses más, es decir, nació cuando ambos contaban con 15 años, sin embargo, a decir de nuestra protagonista, su papá no fue el primer hombre-niño en su vida, ya que frecuentemente habla del amor de su vida, que curiosamente prefirió irse a buscar mejor suerte económica y de vida en el vecino país del norte, Estados Unidos, y aunque no anduvo mucho tiempo por allá, regresó y nunca más la volvió a buscar, él si está casado y tiene una familia, pero la mamá de Aranza se quedó con la idea de que fue y es el amor de su vida, vaya falacia e ingenuidad.
Pues bien, hizo vida varios años con el papá de nuestra pequeña amiga, pero a decir de ella misma, recuerda, ahora que ya está grande, que siempre le fue infiel a su papá, en su momento los engañó que eran familiares, amigos y gente en desgracia, pero atando cabos y viendo la realidad actual, se da cuenta que no la visitaban por “amistad”, sino por ser cariñosa con ellos.
Esto ocurría, obviamente, cuando su pareja estaba trabajando y ella se quedaba sola al cuidado de sus hijos. Además de que el trato hacia ellos, principalmente, hacia Aranza, siempre fue de coraje, de reproche, porque por su culpa, perdió al amor de su vida, lo que hace suponer que anduvo con ambos al mismo tiempo y uno huyó al compromiso y él otro sí lo afrontó, que finalmente sí era el padre biológico, porque físicamente son parecidos. Así fue transcurriendo la vida de esta chiquilla y sus hermanos, llena de altibajos emocionales, porque en momentos la mamá sufría de depresión y otros de rabia, pero escasos de amor y comprensión hacia ellos. Quizás su forma de escapar a ese abandono del que dice ella, es el amor de su vida, era tener relaciones sexuales con cualquiera y por el puro gusto de tenerlas, porque no les pedía nada. Así se hizo famosa en su colonia, “amada” por los hombres y odiada por las mujeres, pero aunque a su pareja más de una ocasión le llegaron a decir santo y seña de quién entraba y salía de su casa, ella era una experta manipuladora y siempre tenía palabras para que él le creyera y no dudara de ella.
Así transcurrieron doce largos años, hasta que un día el marido ofendido llegó temprano a su casa y la encontró en pleno idilio con su compadre, un taxista buena gente que siempre la llevaba y traía cuando tenía que salir al mandado o por alguna urgencia, y como relata nuestra amiga, hasta con ellos cargaba, es decir, en ocasiones los sacaba a pasear, siendo el tercero de ellos, su ahijado, debido a su bondad desinteresada de años que siempre mostró por su después comadre, el ofendido reaccionó con frialdad e inteligencia, pues en lugar de provocar una posible tragedia, simplemente en el momento se salió, les dio tiempo de terminar su orgasmo cotidiano, regresando por la noche con la cabeza más tranquila, tomando su ropa y pocas pertenencias y se fue de la casa, dejando a su infiel mujer con los hijos, porque, como es clásico, se dijo puesta y dispuesta a quedarse con ellos porque los ama, los quiere y demás. Tal parece que, ella, eso deseaba desde tiempo atrás, porque no lo negó, al contrario, se desahogó como hace la gente mediocre y corriente, acusándolo de todos sus males, diciéndole que jamás lo amó, que solo la hizo infeliz, que ni en la cama la satisfizo, le dijo de todo, pero no le pidió que se quedara.
En el colmo del cinismo, de ambos, al día siguiente el taxista ya estaba instalado en la casa de su compadre (porque es casa propia), además de que estaba soltero. Así han transcurrido los años, siguen juntos, pero se separan a cada rato y regresan, están hechos tal para cual.
Aranza ha llorado esos seis años más que los primeros trece años de su vida, porque la mamá la maltrata todo el tiempo, porque físicamente le recuerda a su papá y eso es lo que le recrimina, sin tener culpa alguna de ello, sin embargo, como se dice, los hijos y las personas, aprendió lo que veía, no lo que su mamá decía, y es una copia fiel, incluso superada de su mamá, hace poco más de seis meses ya vive con alguien, pero aunque es evidente, lo niega, diciendo que solo es su novio, aunque todo indique lo contrario, además de que es mitotera, de cualquier gota de agua provoca una tempestad, además de que su físico le ayuda, pues es menudita, delgada, aunque es morena, se ve su semblante que inspira ternura y confianza, es de las típicas nombradas mátalas callando, es mentirosa, chismosa, le gusta estar enterada de todo, además de que en sus comentarios es hiriente todo el tiempo, se le nota su amargura y coraje hacia los demás, por estar, familiarmente, mejor que ella, todo eso es lo aprendido con su madre, además del resentimiento aprendido por el maltrato sufrido por ella. Hasta el momento no se percibe que sea infiel, porque ese es el otro patrón aprendido, o quizás lo sea, pero sabe como sin que nadie se dé cuenta, ya que como dije, está superando a la maestra y dudo que en ese aspecto no lo vaya a hacer.
En verdad qué difícil es la crianza de los hijos, los traumas y complejos están a la orden del día y entre más débil tengan la mente, más fácil resulta caer víctima de estos, por eso, como he señalado en otras entregas, se debería tener hijos cuando ya ambos sean responsables de su vida, cuando se tengan ciertas herramientas para poderlos cuidar, proteger, querer, pero es tan común que sea más fuerte la hormona que la neurona. Seamos más conscientes en este sentido con nuestros hijos, para que no haya tanto enfermo mental en las próximas generaciones, que solo agravarán aún más la vida de nuevos inocentes, por su inconsciencia y falta de madurez en lo referente a la sexualidad. ¡Ánimo!