12 abril, 2026
ROTATIVO DIGITAL

La grandeza de saliva…

LIC. ALFREDO CASTAÑEDA FLORES      ANALISTA

México es un país increíble, inmenso, es de los más grandes territorialmente hablando, cuenta con climas variados, importante orografía, hidrografía, flora, fauna, minerales, litorales, etcétera. Solamente tiene un problema: su población, su gente, sus habitantes. El factor humano.

Tristemente así es, amable lector, le duela a quien le duela, es la realidad, de lo contrario, el país sería una potencia económica, un ejemplo a seguir por su honestidad, por la democracia y por su buen gobierno. ¿Lo dudas?

Las reglas básicas de la convivencia y buenos modales, de la riqueza, la abundancia, hasta las religiosas que impulsan a los creyentes a ser siempre cada vez mejores, señalan que la inteligencia comienza desde como se coloca el papel de baño en su lugar. Cómo se usa la pasta dental, los ungüentos, pomadas. Porque no solo es aplastar por aplastar, tiene su base de análisis y reflexión. En fin.

El mexicano es holgazán de nacimiento, entre menos esfuerzo se haga, es mejor, ya no hablo de sacrificios, eso le suena a algo casi privativo de la vida. Y claro, eso lo aprenden de la gente con la que se crían y crecen. Pero no tienen la mínima capacidad mental de modificar sus pensamientos, ideas y creencias. Eso es ser una mente débil. Desde niños no se les enseña como arreglar su cuarto, en primera, porque la mayoría carece de uno propio, viven amotinados, duermen varios en la misma cama y en los casos peores, hasta en el suelo o mínimo en un sofá. Entonces, si son varios, no hay uno responsable de hacerlo. Ya que no hay, un orden para eso. Porque no lo han aprendido antes.

Tener una habitación sin orden, una cama destendida, ropa tirada por todos lados, baño sucio, sala, cocina, cuando las hay, con trastes sin lavar y apilados, ropa, cobijas y demás, colocados en cualquier lado, olores fétidos y raros por donde se pase, sin barrer, etcétera. eso, es pobreza. Y si la casa propia (aunque sea rentada) así se considera, está patas para arriba, que se puede esperar de lo demás.

En el área laboral es lo mismo, no tienen orden, los oficinistas, tienen el escritorio lleno de papeles, folders, expedientes, “basura” que tiene meses que no han tocado y no tocarán, así funciona el país, la mayoría de casos, del tipo que sea (judiciales, jurídicos, administrativos) no se resuelven. La corrupción está enquistada en todas las áreas y solo se mueven por dinero. Pero en grandes sumas, porque pequeñas y nada, quedan sin resolver. Triste realidad.

Los demás, que prestan sus servicios en fábricas, tiendas, negocios, están por igual, no rinden lo esperado, las expectativas que se esperan de ellos cuando están en las entrevistas de trabajo, son una falacia más. Ello aunado, a que no les gusta que se les reprenda por sus fallas y errores, de inmediato, se ofenden, renuncian o simplemente no se presentan al siguiente día. Ahora con la era tecnológica, hacen una publicación, la mayoría de ocasiones, de forma anónima, porque además son cobardes, dando informes falsos del lugar que les mató el hambre y la necesidad un tiempo, pero jamás aceptan su estupidez.

Porque, además, la exhiben, creyendo que, con eso, el negocio del que se trate ya dejará de tener clientes. Al contrario, los imbéciles que les siguen el juego, a estos sujetos, en las redes sociales, ni son del lugar o si lo son, jamás se han parado ahí, en automático atacan a cualquiera, mostrando su manifiesta estupidez. Otros lo hacen porque alguna vez quisieron que se les fiara y no se les fío. En otras palabras, son sujetos, tanto uno como otros, que no representan ninguna valía como seres humanos pensantes. Por consiguiente, eso se revierte en beneficio del negocio atacado y sus dueños. Son bendiciones salidas de idiotas sin neuronas.

Salir a la calle, si se presta atención, es aprendizaje, porque podemos admirar las conductas estúpidas, de la gente que anda y camina por ahí. Podemos encontrarnos a los que se creen dueños de las banquetas y las calles, que se ponen a platicar, estorbando a los peatones, a los que caminan en forma de S, y no permiten pasar a los demás, los que a propósito siguen estorbando, cuando ya vieron que viene gente detrás de ellos. Cuando está lloviendo, están los que llevan sombrilla y aun así cuando encuentran a otro sin ella, en la banqueta, en lugar de hacerse al lado de la calle, como dicta la inteligencia, se pegan a la pared. Estúpidos, ustedes llevan sombrilla.

Arriba de los camiones del transporte público, si llevan bolsas o mochilas, las colocan en el asiento de junto y no permiten que se siente otra gente, y si se les pide moverse, de inmediato se molestan. La estupidez es agresiva.

Los que andan en vehículo no permiten el paso de los peatones, se creen con derecho a hacer lo que ellos quieren, cuando llueve aceleran más para mojarlos, se estacionan en doble fila y lugares prohibidos, pero si un agente de tránsito pasa por ahí, solo van a tardar un minuto, lo que es falso. Tantas conductas negativas que seguramente te ha tocado observar o lo que es peor, las has realizado. Por supuesto, alejadas de la mínima inteligencia.

Las mujeres son más propensas a la estupidez, con más facilidad se enojan, porque están acostumbradas a que se les dé prioridad, aunque piden igualdad, y como no en todas partes ni lugares, se les complace, de inmediato se encabritan, algunas hasta comienzan a lanzar indirectas y leperadas, otras, de forma cobarde y anónima, lo hacen vía las redes sociales. Por eso es más imbécil, el que se deja intimidar por la tecnología. El mexicano es de doble moral y corta memoria. Todo se les olvida ipso facto. No te enganches, mucho menos te asustes. No sirven para otra cosa que entretenimiento y diversión. Además, como distractores para el gobierno y sus tres niveles. No más.

En México hay innumerables leyes, decretos y reglamentos que nadie conoce, no se aplican y mucho menos se respetan. Salvo que el gobernante en turno quiera afectar a alguien o utilizarlas como distractor. Aquí es más fácil la vida para los que están al margen de la legalidad, los que no pagan impuestos, servicios, derechos, los que no están registrados, pero prestan servicios viviendo de eso, todos conocemos a una costurera que gana bien, pero no está registrada en Hacienda, peluqueros, estilistas, vendedores ambulantes, fijos y semifijos, neveros, albañiles, plomeros, mecánicos, pintores, que venden antojitos diario o los fines de semana, taqueros, torteros, panaderos, etcétera, que no pagan lo que les corresponde por su actividad comercial que les sirve para vivir.

Pero en cambio, a los cautivos, seguido nos están incrementando los costos, los cobros, las amenazas veladas de lo que puede ocurrir si no se cumple con lo establecido. Y si se dice la verdad, es peor. Aunque solo sea a modo de pregunta.

Por supuesto que me gustaría vivir en un país con población diferente, donde la mayoría hiciera lo más cercano a lo correcto, porque eso, nos motivaría, como sucede en los países ricos, (europeos, musulmanes, orientales y judíos), a seguir siendo cada día mejores, a competir, positivamente, con los demás, para alcanzar una mejor calidad de vida. Pero el pueblo mexicano, mayoritariamente, es conformista, flojo, sin ideas, apático, resentido (por nacer, crecer y morir en la pobreza), vengativo (cuando tiene la oportunidad de hacerlo), presumido (aquí no hay pendejos, aunque seamos un país de cuarta), cobarde, pobre mental y económicamente, etc., etc., etc. Tristemente, una mejoría notoria y manifiesta no la veré, porque cada vez, los escasos valores que se tenían, se van perdiendo. Estamos peor que los cangrejos, porque ellos así avanzan, los mexicanos, NO.