Lic. Alfredo Castañeda Flores ANALISTA
3 JUNIO 2023.-Pocos estudios hay sobre el fenómeno que abunda en el mundo: la estupidez, y es que esos que existen, señalan que nueve de cada diez individuos en el mundo tienen esta cualidad impregnada en su ADN. ¿Será por eso que no se atreven a escribir e investigar sobre el tema?
Te parecerá exagerado, amable lector, así me ocurrió a mí cuando lo leí, siendo un chiquillo, pero conforme he ido creciendo y madurando, una etapa de la vida que no le llega a todos, me he dado cuenta que incluso en algunos sitios o regiones de nuestro país, hasta se quedan cortos, la estulticia es algo que la gente respira y transpira, desde que se levanta y hasta que se duerme, aunque como todo, hay niveles de estupidez, pero sin duda, abunda.
La peor combinación y complemento de la estupidez es la velocidad, aunado a otros factores, tales como las adicciones a las sustancias prohibidas, al uso inmoderado del teléfono celular. Pero solamente con la velocidad, es una combinación destructiva, porque acostumbran ir a sus tareas cotidianas tarde y trayendo vehículo quieren recuperar el tiempo perdido, manejando a gran velocidad, lo que desafortunadamente, produce accidentes, que van desde lo leve hasta lo más grave, lo que provoca que se retrasen aun más en su camino para llegar. Esa, sin duda, es una señal inequívoca de estupidez, porque alguien con una conducta emocional normal, prepara sus tiempos para hacer X o Y actividad, no lo pierde en tonterías y después se sube a su auto poniéndose en riesgo y sobretodo a los demás que no lo merecen.
En México, es más fácil acusar a los demás de lo que nos pasa, que asumir nuestra propia responsabilidad, y ese se ha convertido en un círculo vicioso de la estupidez nacional. Se culpa al auto, al camino, al vecino, al de junto, al de enfrente, al clima, etcétera, pero pocos, muy pocos, a su limitada inteligencia en general y peor aún, emocional.
Los que andan a pie y utilizan el transporte público, no quedan exentos de esto, porque hacen el mismo ritual de salir rezagados de su casa, y van por el camino tronándose los dedos porque el camión o el taxi, van, según ellos, avanzando lentos, ellos quisieran que volaran para no llegar tarde a donde vayan. Incluso al taxista, si le llegan a decir, que si puede ir más de prisa. Al camionero no, porque les da pena. Pero te aseguro, inteligente lector, que si alguien lo hiciera, la mayoría de los pasajeros, estarían de acuerdo con él, porque sufren del mismo mal. La flojera para levantarse y salir más temprano.
Actitudes que demuestran la estupidez de la mayoría, sobran, y todos los hemos visto, vivido, incluso usado, recuerda que aunque no lo seas, las cosas malas se aprenden, pero si tienes algunas neuronas en el cerebro, posteriormente, cuando analizas con detenimiento lo que hiciste, te das cuenta de que hiciste algo mal y tratas de no volverlo a repetir. Pero a la mayoría (9-1) eso les vale, ni lo analizan, su desequilibrada mentalidad no les da para eso.
La ausencia de valores provoca mayor estupidez. Entre menos los tengan, obviamente, alcanzan un mayor grado de estulticia. El agradecimiento o gratitud, el respeto, la tolerancia, la honestidad, la fidelidad, el amor, etcétera. No existen en su vocabulario individual. En cambio, lo contrario, es lo que fomentan ese tipo de gente. Buscan la primera oportunidad para afectar al otro, y si es el que les está dando empleo y salario diario, para vivir, no les preocupa causarle daño. Para ellos, todo aquel que tiene más que ellos, es malo, lo hizo indebidamente, y no merece ningún tipo de consideración.
Al contrario, van con la intención de robarle, quitarle parte de su patrimonio o simplemente destruir su propiedad, maquinaria y lo que quede al alcance de estos parásitos que tanto dañan a la sociedad y a nuestro país. Pocas veces están conformes con el salario que reciben, aunque hagan como que trabajan. En la mayoría de empleos, públicos o privados, descansan más de lo que hacen y siempre sobra gente. Es una táctica gubernamental, para acabar con el fantasma del desempleo, porque siendo conscientes, en todos los lugares. Se harían las cosas iguales, con la mitad del personal que en la actualidad poseen. Pero, el gobierno, persuade a los empresarios a que no lo hagan y contraten más gente y les paguen menos. Así ponderan más la cantidad que la calidad. Hasta en los productos que se elaboran, por lo que no pueden competir con los del mismo rubro que vienen del extranjero.
Así transcurre la vida de un país inmerso en la mediocridad, desde la cúpula de gobierno y sus niveles, donde no se mira a futuro, para que salgamos adelante más de los que actualmente hay, solo les interesa mantener a la mayoría ignorante, dándoles dádivas que los mantienen tranquilos, pero contentos y sobre todo, sin la capacidad mental de cuestionar las acciones y políticas creadas y aplicadas todos los días en el país, dejando tranquilamente al sistema político que se beneficien solamente ellos. A ese grado estamos.
Por otro lado, en el país se aplica la sicología invertida. Porque entre más se prohíba algo, más se realiza por la mayoría, quieren más adictos, a cada rato en radio y televisión se transmite el comercial del fentanilo y otras adicciones, quieren más desaparecidos, a cada rato sacan los colectivos de padres buscadores de los mismos, quieren más violencia en la niñez y juventud, a cada rato se habla del bullying, lo mismo sucede con los feminicidios, los ataques a indocumentados, recientemente, se está viendo lo del maltrato hacia los animales domésticos (principalmente), y así otros temas, así funciona la mentalidad manipuladora nacional, quieren que algo se haga, prohíbelo. Y créeme, que les funciona. Porque pocos, muy pocos, piensan en el país. Y las mayorías, aunque no tengan la razón, arrasan.
Es hora de que cambien las cosas, pero, con la tecnología mal utilizada por los usuarios, eso se ve cada vez más difícil, seguimos cayendo a un abismo del que no vamos a salir, solamente cada uno de manera individual. Por lo que seguiremos siendo víctimas y rehenes de la mayoría de nacionales estúpidos que abundan en cada rincón de nuestro país. ¡Ponte atento!