26 septiembre, 2021
ROTATIVO DIGITAL

Ignorancia=miedo mexicanos…

Lic. Alfredo Castañeda Flores       Analista

 

30 JULIO 2021.-La pandemia “inducida” por los que gobiernan el mundo ha servido para comprobar lo que los estudiosos de la estupidez humana han señalado, para los que los hemos leído, lo que es el famoso 90/10, que el noventa por ciento de la población mundial es estúpida, en diferentes niveles, pero estúpida al fin, lo cual parecía ilógico, la primera vez que se supo del tema, pero que ya Albert Einstein lo plasmaba en su frase: solo hay dos cosas infinitas, el Universo y la estupidez humana y del Universo no estoy seguro. Ahora en este año y cuatro meses, en México, esa teoría ha quedado probada, comprobada y demostrada.

 

Ya en anteriores entregas he hablado del Covid-19, hoy quiero hacerlo concretamente del regreso a clases presenciales que, tan apasionadamente, el presidente de la República desea se concrete el próximo 30 de agosto.

 

Contrario a lo que se piense, el presidente es inteligente, conoce la sicología nacional, sabe que el mexicano promedio (otra vez 90/10), le gusta llevar la contraria, solo por joder, no se detiene a analizar, pensar, reflexionar, mucho menos razonar, los pro y contra de las acciones implementadas a nivel nacional o impuestas por el nuevo orden mundial. Por lo tanto, no va a quedar en él, la negativa del regreso a clases presenciales, casi generalizada de profesores, opositores políticos y padres de familia, que en diferentes espacios están opinando que “aman” a sus hijos, el futuro del país, y quieren afectarlos, buscando que sean vacunados, hazme el refabron cavor, amable lector.

 

Desde el inicio de ésta “pandemia” se dijo que los menores de 15 años no tenían ningún problema con ella, entre otras medidas, no deberían usar el barbijo (cubrebocas), de hecho nadie lo debe usar, porque no sirve para nada, pero los voceros del mal, los lectores de noticias, mandados por sus patrones, los dueños de las televisoras, se han encargado de asustar a un pueblo miedoso y por lo mismo, ignorante de algo “incierto” que pocos analizan. Independientemente de lo anterior que sirvió como contexto, en países civilizados, los menores de 15 años no lo usan, en los mayores y menores de 18 su uso es opcional, en el país es una lástima ver a niños de brazos con cubrebocas y sus papás sin él, en el extranjero los menores tampoco serán vacunados por un biológico que sigue en fase experimental, independientemente del laboratorio-marca que lo fabricó (Astra-séneca, Pfizer, Moderna, Cansino, etc.), al respecto, los que saben y por supuesto el gobierno, están conscientes de que la aplicación es como la ruleta rusa, a la suerte, porque a algunos les toca la sustancia y a otros, simplemente un placebo, agua destilada, una de las razones por la que algunos tienen alguna reacción después de que se la aplican y otros de plano no sienten nada, esos son suertudos, pero nadie lo puede saber, salvo que se conozca al aplicador y haya mucha confianza para que uno le diga al otro y viceversa.

 

Resulta difícil de creer ¿verdad? Sobretodo cuando la mentalidad de análisis está mermada por la manipulación mediática, pero así es. A veces es mejor el silencio, porque es complicado hablar con necios, que no ven más allá de lo que quieren ver y por supuesto creer, además de que la gente se deja guiar por lo que haga la mayoría, aunque esté demostrado que las mayorías no tienen la razón, es una simple figura creada para probar que “existe” la democracia, pero no para comprobar la verdad. Un dato extra, muchos tenemos familia y conocidos en Estados Unidos, pues bien, retomando el 90/10, los que integran ese 10 de privilegio, comentan que los estadounidenses originarios no se están vacunando, que es mentira que ya están todos vacunados; los latinos y extranjeros son los que han caído en el miedo y lo hacen, pero los nativos, no, el gobierno tiene que ofrecer premios y rifas para que acepten ser inoculados. Así que pregúntales y de paso sirve para que veas si son del 90 o del 10.

 

Así está sucediendo en México, ahora con la patraña de la tercera ola, están inventando que las cepas con nombre del abecedario griego (Alfa, Beta, Delta, etc.), están contagiando y matando a los jóvenes que no han sido vacunados, para que corran a inocularse y de paso, sirve para que los padres de familia se asusten y no quieran mandar a sus hijos a las escuelas, es el doble juego del gobierno, por un lado asustan a los ignorantes (90) y por el otro insisten en que el regreso a clases presenciales es necesario, indispensable, pero a los gobernantes (actuales, pasados y futuros), les conviene que la gente siga ignorante, que no despierte con el estudio, aunque ahora es más difícil, porque ya hay pocos profesores con verdadera convicción y vocación de enseñar a la niñez y juventud lo que saben por su experiencia vivida, la mayoría llegan a la docencia porque tienen una garantía y seguridad laboral y un sueldo decoroso (aunque siempre se estén quejando $), además de poco esfuerzo.

 

Para muchos, este prácticamente año y medio perdido sin clases, no afecta, pero nuevamente se equivocan, se está afectando a una generación de profesionales y sobretodo, el daño sicológico que se está causando, principalmente a los menores de 15 años, es irreversible.

 

Los sicólogos y terapeutas serios señalan que la convivencia social es lo más importante para forjar el carácter, y esto comienza desde que somos niños, además de que los recuerdos en general del ser humano, comienzan entre los 4 y 5 años, imagínate, inteligente lector, a un niño que en este momento tiene 6 o 7 años, prácticamente sus recuerdos comenzaron con la pandemia, qué adulto tan incompleto ¿va a llegar a ser? De por sí, el ser humano es miedoso, ahora creciendo en el miedo masivo, la situación para ellos es peor.

 

Te aseguro, amable lector, que si en lugar de preguntarles a los padres miedosos=ignorantes si quieren que sus hijos regresen a clases presenciales, les preguntaran a los niños, la respuesta al unísono sería SI. Pero eso no va a suceder y los que están más afectados y así quedarán el resto de su vida, son ellos. Además de que a muchos que no les gusta levantarse temprano, estudiar, aprender, con estos meses de flojera inducida volverlos a encauzarlos a sus deberes, será tarea complicada, y un alto porcentaje, de plano no volverán a seguir estudiando y en el futuro, serán votos manipulables con dinero fácil y promesas falsas. Hace unas semanas que en algunos estados se reiniciaron las clases presenciales, los pocos niños que asistieron, estaban irreconocibles, no interactuaban, no reaccionaban, parecían perdidos, y eso que eran los de quinto y sexto grado, y los de tercero de secundaria, están enajenados por el uso excesivo del teléfono celular y la computadora, los regaños y maltrato que sufren en su hogar, además de la falta de convivencia social con niños de su edad, pobres, están para compadecerse de ellos.

 

Si eres padre de familia con hijos en edad escolar, analiza detenidamente cuál ha sido tu comportamiento estos meses de “encierro” forzoso que han hecho tus hijos, si de verdad no los dejaste ni que el aire les pegara por temor y miedo al virus, o por el contrario, hicieron vida normal con sus vecinos, primos, hiciste o fuiste a fiestas con ellos, en fin, has tenido una vida normal, entonces no te dejes persuadir por los medios de comunicación, opositores y paleros del régimen actual y permite que regresen a sus escuelas, ellos serán los más agradecidos con tu madura decisión o los más afectados, con tus miedos, inducidos por otros que juegan con la ciudadanía de cualquier rincón del país, pero que ellos no creen y por supuesto no respetan. Ellos tienen su salario completo cada quincena, los más importantes hasta un bono $ extra por manipular a las masas, salen de vacaciones fuera del país, jamás se encerraron.

 

Por aprendizaje, por educación, por cultura, es imprescindible el regreso a clases presenciales, pero sobretodo, por salud mental de los menores, si de verdad los amas como pregonas, demuéstralo, este es el momento correcto para hacerlo. El miedo es para los ignorantes. ¡Decide bien!