Daniel Márquez Melgoza
13 agosto 2026.-Marco Antonio Aguilar Cortés ha sido un hijo predilecto del régimen, a nivel Michoacán. Ello lo demuestra el hecho de que sólo le faltó ser gobernador para completar el círculo de los más altos cargos a que puede aspirar un hijo de la clase política priista en Michoacán.
He aquí los cargos que tuvo: presidente municipal de Morelia; presidente del Supremo Tribunal de Justicia del Estado de Michoacán; rector de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo; secretario de Educación; y secretario de Cultura de los gobiernos priistas michoacanos. Sin contar otras diversas distinciones de que ha sido objeto, como la presea Generalísimo Morelos.
Fiel a su distinguida militancia partidista, a la cual como se ve debe tanto, no podía ser menos que mantener su línea ideológica desde la oposición, rompiendo lanzas a sus 85 años contra los gobiernos de la 4T, a nivel federal: el de Andrés Manuel López Obrador y el de Claudia Sheinbaum Pardo, a quienes combate con el odio que le aflora en cada párrafo que les viene dedicando en medios digitales, locales y nacionales.
“… La parejita Obrador-Sheinbaum, dueños del poder legislativo y judicial, y de todos los órganos electorales, dirán quién gana y quién pierde, desde hoy y para siempre. Sus elecciones no respetarán la libertad del voto ciudadano, manchando el honor de México, y destruyendo el futuro de los mexicanos. En el fondo, su morena narco 4T, electoralmente, es muy similar al método nicaragüense. Empero, antes que eso pase, 130 millones de mexicanos los enjuiciaremos, con el apoyo de la ONU y de muchas naciones del mundo”.
Ni honor ni futuro. Sin elecciones y sin libertad, por Marco Antonio Aguilar Cortés
Respuesta. Prestigio Periodístico, 28 de julio 2026 (https://www.respuesta.com.mx/marco-antonio-aguilar-cortes/ni-honor-ni-futuro/)
Hijo de tigre, pintito, Marco Aguilar en Pátzcuaro
A nivel Pátzcuaro, Marco Aguilar, hijo del reconocido priista estatal, Marco Antonio Aguilar Cortés, hace lo propio ejerciendo la libertad de expresión que garantizan los gobiernos emanados del Movimiento de Regeneración Nacional, Morena.
Fiel a la ideología de su padre, Marco Aguilar ejerce un periodismo monotemático en Pátzcuaro, con dedicatoria permanente al presidente Julio Arreola Vázquez y a sus acciones de gobierno, con una crítica sin concesiones. Después de tres o cuatro textos leídos, desistí de seguir su agenda periodística y me bajé de su carro ideológico. Él está en lo suyo, y cada quién en lo propio, ejerciendo, reconociendo y disfrutando la libertad de expresión de los gobiernos de la Cuarta Transformación.
Me viene a la memoria lo que pasaba en 1990. En ese año, el que escribe hacía equipo con el presidente municipal de Pátzcuaro, Luis Rey Cortés Orijel, como director de Cultura. Recién desplazado del poder por primera vez en el municipio, el PRI y algunos de sus sectores estaban que no se aguantaban, haciendo crítica despiadada de manera permanente contra el presidente y el gobierno que encabezaba. Me recuerdo animándolo a entender las críticas y a no darles más importancia de la debida, pues no es fácil para el que pierde el poder, empezar a vivir sin él.
En la coyuntura actual, le daría el mismo consejo a don Julio Arreola Vázquez: que haga el esfuerzo de tratar de entender a quienes hoy ya no tienen el poder y que por todos los medios intentan recuperarlo; y para ello lo primero a que se ven obligados a hacer es a desconocer, minimizar, distorsionar, caricaturizar, todo lo que haga y deje de hacer el gobierno. Invitaría al presidente Arreola a que eche una mirada a cómo los medios, periodistas, comunicadores y comentócratas a nivel federal, tratan a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y a todas sus acciones de gobierno, concluyendo sin el más mínimo asomo de pena y vergüenza, que “el país se cae a pedazos”, mientras por otro lado, el 72.1 por ciento de los mexicanos aprueban su gestión de gobierno.
El haber transformado el caos que fue en los últimos años el viejo mercado municipal, con la amplia área conurbada en esa parte del centro histórico de la ciudad, en orden y armonía con ese conglomerado arquitectónico de dos cuerpos, en dos y hasta tres niveles, da para que el presidente Julio Arreola tenga una genuina satisfacción y la población se lo reconozca sin regateos.
Felizmente, por la alineación de dos niveles de gobierno del mismo signo, el de la Cuarta Transformación: el estatal, del gobernador Alfredo Ramírez Bedoya y el municipal, con Julio Arreola Vázquez. Eso nunca se le ocurrió hacer a los gobiernos emanados del PRI, poco dados a construir infraestructura y dejar huella memorable. En ese sentido, el primer gobierno de la transición en el municipio de Pátzcuaro, el de Rey Cortés con el PRD, dejó dos infraestructuras importantes: el mercado Tariácuri, como intento, finalmente fallido, de quitarle presión al viejo mercado municipal y el Antiguo Colegio Jesuita, recuperado de la ruina casi total a que fue llevado por desinterés en décadas por el patrimonio monumental de la ciudad.
Entonces, finalmente, que cada quien siga haciendo uso de la libertad de expresión: unos, garantizándola, desde los tres niveles de gobierno, por convicción democrática; y otros, la sociedad, disfrutándola, para bien o para mal, según sus convicciones y las audiencias para las que trabajan.

