LIC. ALFREDO CASTAÑEDA FLORES ANALISTA
29 AGOSTO 2026.-Una pregunta que pocos se hacen, solo aquellos que han sufrido una vejación, una acción delictiva en contra saben la respuesta. Claro que por supuesto que NO.
Así es la triste realidad de este país donde abunda la corrupción, la deshonestidad y todos los antivalores en los gobernantes de los tres niveles de gobierno, federal, estatal y municipal. La causa. La ambición por ganar mucho haciendo poco y eso se logra afectando a las mayorías y poniéndose del lado de las minorías que viven en el inframundo nacional. Vaya, hasta catálogos tienen. Así de grave es la injusticia mexicana.
La estupidez humana encuentra sus más fieles y aferrados adeptos en la ignorancia, la extrema pobreza mental y económica, que, por otro lado, haciendo lo contrario a lo correcto, a muchos iguales, pero con cargo, con placa, con fuero político les da dinero y sin demasiado esfuerzo, sacrificio, sin capacidad, sin experiencia, ni conocimiento.
En cualquier área de la administración pública son más los requisitos exigidos a quien tiene todo en orden, que paga sus impuestos, que actúa lo mejor posible, que a los que tienen un caos, desorden, tiene adeudos, multas. Parece que eso les gusta a los políticos y sus ignaros recomendados que ocupan cargos y empleos, devengando jugosos salarios sin tener el perfil para ello. Solo porque son amigo del amigo de…
Ya no se diga en el área más sensible, la justicia, las fiscalías, general y estatales, están llenas de ignorantes, muchos sin estudios ni la capacidad técnica para desempeñarse en algo tan importante que, como un cáncer, carcome la tranquilidad de las familias, la seguridad.
Quien ha sido parte afectada, directa o indirectamente, por estos parásitos necesarios para el sistema porque les proporcionan ganancias millonarias, no vuelven a ser los mismos, porque algo se les movió emocionalmente, a veces de forma simple, otras de manera demasiado grave como la pérdida de un ser humano querido. Cuando acuden a la fiscalía, según sea el caso, aunque los verdaderos peligros para México, están en el fuero común, porque fueron agredidos física, mental o patrimonialmente, a presentar su denuncia o acusación, desde el tiempo de espera para ser atendidos resulta tedioso y si se analiza, hasta sospechoso, porque aun cuando no están haciendo nada, se hace creer al afectado que están ocupados.
Esa táctica dilatoria es para que la gente se desespere y desista de lo que pretende hacer, porque hay demasiados casos que la gente no se espera una, dos o hasta más horas para ser atendido y mejor se van. Otros que esperan el turno, aguantando estoicamente hasta que se dignan en atenderlos, lo primero que reciben es un regaño por parte del escribiente que le tomará la declaración de hechos, además de exigirle hasta la mínima prueba de lo ocurrido, cuando lo que se espera en esos momentos es comprensión y empatía, no hostigamiento, pero eso es lo que hay.
Para quienes andan en el ambiente, no es un secreto que hay hasta catálogos de los delincuentes, por delito, los ladrones, los asaltantes, los que se roban X, Y y Z mueble, inmueble o producto. Pero a pesar de eso los protegen. Los que tienen el primer contacto son los policías municipales, esos conocen cualquier poblado o ranchería de cada municipio, y por lo mismo, van conociendo a los que cometen acciones delictivas, pero que no tienen mayor consecuencia, debido a la ausencia en muchos lugares de la fiscalía y que los afectados tienen que viajar para quejarse o denunciar y prefieren no hacerlo, pero los policías sí les sacan dinero y datos a los detenidos, por lo que así van formando sus catálogos, hasta con fotografía incluida. Y si no lo hacen para no dejar evidencia, sí saben perfectamente en qué lugar y domicilio viven tal o cual individuo.
Como dije, no en todos los municipios hay una fiscalía, la justicia en los estados se divide en distritos judiciales, y la fiscalía que forma parte del poder ejecutivo, cuenta con fiscalías regionales que muchas veces comprende hasta 20 o más municipios dependiendo del Estado y solo hay una en la cabecera distrital, en Michoacán hay 10 de estas para los 113 municipios y 23 cabeceras distritales con Juzgados de primera instancia, eso inhibe a las víctimas a denunciar o quejarse, porque tienen que trasladarse a otro lugar, eso genera tiempo y gasto, sin contar con los demás inconvenientes que encontrarán allá. Así que mejor desisten de denunciar.
Después de los municipales, los que también tienen el “famoso” catálogo de delincuentes o perpetradores de delitos, es la policía estatal, que patrulla las ciudades más importantes de cada estado, esos se dan cuenta de otro tipo de delitos más sofisticados y de mayor valía económica, pero también están coludidos porque reciben un porcentaje del monto total de lo quitado a la ciudadanía, sea por la forma que sea, poniéndose del lado de los habitantes del inframundo y en contra de la mayoría de ciudadanos honestos y trabajadores. Así, tristemente funciona la justicia mexicana. Por eso es que descienden las estadísticas de delitos, no porque no los haya, sino porque cada vez se denuncian menos. ¿Para qué? Dicen la mayoría, si al final no hacen nada y muchas veces hasta hay represalias de distinta gravedad y consecuencias. Da coraje. Vivimos de rehenes de una minoría de parásitos por no tener el valor suficiente para hacer que las cosas cambien.
Pero el gobierno federal nos hace creer que los verdaderos enemigos son los grandes capos, pero como dije en una entrega anterior, las actividades de ellos no afectan a la ciudadanía común y corriente, porque jamás has visto ni verás a uno de ellos asaltando en cualquier calle, ni metiéndose a robar a tu hogar, eso lo hacen la escoria de cada lugar, los sujetos sin oficio ni beneficio, viciosos tatuados (la mayoría de ellos), que viven del trabajo de los demás, que roban los bienes y la tranquilidad de la mayoría de los ciudadanos. Esos deberían ser borrados de cualquier lugar donde causan daño a inocentes, solo para malbaratar lo que la gente honesta y trabajadora compró con tanto esfuerzo, amor y sacrificio, quebrando su fe en las instituciones y que forma parte de los que no creen en la justicia mexicana. ¿A poco no? Inteligente lector, estoy seguro que su desaparición a nadie le afectaría, porque solamente son basura y la basura se debe tirar. ¡Ánimo!

