2025.-Hoy 21 de noviembre, hace 40 años partió de este mundo la Maestra Teresa Dávalos Maciel. Persona clave para este Museo de Artes e Industrias Populares de Pátzcuaro, desde su arribo en 1960 hasta su fallecimiento en 1985, donde fungió como directora, curadora, museógrafa, investigadora, conocedora de las artes y oficios de México, enlace entre el INAH y la ciudadanía de Pátzcuaro, vínculo indisoluble para artesanas y artesanos de Michoacán.
Junto con su esposo, Enrique Luft Pavlata, y su hija Rafaela encontró en estas tierras el campo propicio para desarrollar sus actividades y conocimientos en técnicas artesanales.
Existen muchas anécdotas sobre la Maestra Teresa, desde que recibía a las señoras que visitaban el Museo con una palomita de panikua que en su piquito llevaban un ramillete de heliotropo (que sigue creciendo en el patio principal del Museo) o que en colaboración con Tata Pedro Silva y su esposa Nana Juliana Reyes crearon las ya famosas figuras planas de panikua que hicieron famoso a Tata Pedro, llevándolo a varias ferias internacionales alrededor del mundo, o como niña o niño que pasara frente al Museo, ella lo invitaba a recorrer este espacio, abriéndole un nuevo panorama sobre Pátzcuaro y su historia.
A través de ella se realizó la anterior museografía del Museo misma que fue renovada en 2010 por un grupo multidisciplinario, también gracias a su intervención se llevaron a cabo en la década de los setentas los trabajos de restauración y consolidación en el Museo, que permitieron el descubrimiento de parte del basamento prehispánico de Pátzcuaro, que todavía se puede observar en el patio de sistemas constructivos del Museo.
Fue promotora de la Feria artesanal de Pátzcuaro, impulsó diversas muestras, exposiciones y eventos artesanales y su huella en este rubro es tan importante que el Concurso estatal de Noche de Muertos, que se viene realizando desde hace 55 años, entrega el Galardón Teresa Dávalos Maciel, a la mejor pieza presentada en el concurso. También se le reconoce como una defensora acérrima del patrimonio edificado de la región, ayudando a que Pátzcuaro no perdiera su identidad característica.
Muchas investigadoras e investigadores que venían a la región purépecha, hacían una parada obligatoria en el Museo para platicar con Nana Tete, y después de unas horas de plática, encontraban justo la inspiración, la información y aquello que les daba comezón para investigar y adentrarse en Michoacán.
La colección del Museo se acrecentó gracias a ella, ya que iba a las comunidades a conocer, platicar y adquirir piezas para el Museo, o también porque para las artesanas y artesanos que venían a Pátzcuaro, a fines de octubre para el tianguis y concurso de noche de muertos, o para la fiesta patronal del 8 de diciembre, el Museo y visitar a Nana Tete era visita obligatoria.
Las personas que tuvieron la dicha de conocerla y tratarla dicen que era una mujer de férreo carácter, sencilla, solidaria, honesta y comprometida, que sigue siendo recordada no sólo en Pátzcuaro sino en muchas comunidades purépechas. Gracias por tu presencia, gracias por los recuerdos que traes al presente, gracias por ser luz y sombra para muchas y muchos.
Texto: Patricia Terán
Publicación de Mao Pátzcuaro.

