LIC. ALFREDO CASTAÑEDA FLORES ANALISTA
13 feb. 2026.-En la actualidad, quienes tienen algún negocio del tamaño que sea, saben y entienden que es tan difícil encontrar empleados que superen el cincuenta por ciento de lo requerido para que nos sintamos con confianza de tenerlos a nuestro servicio (confiables, leales, con iniciativa, responsables, capaces, con hambre de aprender, saber y conocer, etc.,).
Tristemente, los tiempos van cambiando, pero en este país siempre es para mal, no he sido testigo de que sea, al contrario. Tanto hombres como mujeres, pero en mayor porcentaje las féminas, no cumplen con los mínimos requisitos que todo negocio con deseos de prosperar y crecer, necesita.
Desde que salen a buscar un empleo, quieren encontrar alguno donde hagan lo menos posible, donde se les exija casi nada, donde puedan estar con el teléfono celular y no atender a la gente, pero eso sí, que el salario sea superior al mínimo, en conclusión, quieren trabajar poco y ganar mucho. Vaya contrariedad.
Porque normalmente, quienes salen a buscar empleo, son gente sin estudios básicos concluidos, con primaria, secundaria y bachillerato truncos, sin los valores morales básicos cimentados (honradez, responsabilidad, lealtad, etc.), pero eso si dispuestos a corromperse a la menor provocación. Las mujeres, por tener la ventaja de su sexualidad, son las primeras que comienzan a insinuarse a los jefes conforme está formado el escalafón, cuando son varios empleados y los hay, si no, al único del que dependen que muchas veces es el dueño. Por supuesto que ese tipo de mujeres se notan sus intenciones, desde la manera de vestirse, moverse y hablar, porque hay muchas que no lo hacen tan abiertamente, pero por supuesto que si hay la oportunidad de mejorar a cambio de … lo hacen.
Pero las que, de inicio, ya están acostumbradas a eso, o cuando es la primera vez, ya van con esa intención, no pierden ninguna oportunidad para lograr su cometido, ¿cuántos casos de que la empleada termina de patrona-dueña de negocios pequeños, conocemos? Muchos. Desde que éramos niños ya sabíamos que existían esos intercambios, porque como ellas mismas dicen, el hombre es más débil y tontamente cae en las redes de una mujer joven y dispuesta a darlo todo, a cambio de un mejor salario y lo que más puedan lograr, lo malo es que las mujeres casadas o concubinas de esos hombres que las cambian, tienen la culpa, porque no ponen la mínima resistencia, en cuanto se enteran que su marido, esposo o pareja, andan con otra, en este caso la empleada del negocio, arman una tempestad en un vaso de agua, y terminan dejándoles al hombre, el negocio y todo el camino libre.
Sin importarles los años que hayan vivido juntos, solo se cierran a todo, como se dice, se montan en su macho, y no perdonan el desliz que, en la mayoría de los casos, ellas mismas propician, porque ya no atienden, en todos o en ningún aspecto, las necesidades que todo hombre maduro, requiere. Todo se volvió monotonía, entonces si llega una mujer joven, guapa y con buenas carnes que les habla completamente distinto, además de que les ofrece todo y de todo en bandeja de plata, inmediatamente caen en sus redes, sin pensar en las consecuencias que eso les puede acarrear. Afortunadamente, en tiempos recientes, eso ha cambiado, tanto unas, las nuevas no buscan compromisos a futuro, simplemente buscan dinero y regalos sin crear lazos ni exclusividades, y las anteriores, ya no se rinden tan fácilmente y perdonan a su marido, esposo o pareja. Eso es bueno, que unos se diviertan un poco con juguete nuevo (aunque demasiado usado) y otras que no pierdan lo que tantos años les ha tocado sufrir para conseguir. Porque esas esposas, son las que, en concordancia con el esposo, levantaron desde abajo, el mini, pequeño, mediano o grande patrimonio que ahora tienen, como para perderlo por un arranque de celos. Ahora si ya se están viendo astutas, porque jamás inteligentes. ¿No lo crees, amable lector?
Otras prefieren evitarse problemas de ese tipo y lo que hacen es en la oportunidad que sea, obtener mejores ganancias, además de su salario, por lo que le meten la mano al cajón del dinero cada vez que pueden, sobretodo cuando se quedan solas o encargadas del negocio que sea. Lo mismo hacen los hombres, se las ingenian para ganar más, y esforzarse menos. Y créeme inteligente lector, por pequeño e insignificante que el negocio o changarro sea, lo van a lograr, porque el mexicano que abre uno, es demasiado confiado y sin conocer a sus empleados, les da puerta abierta, a veces, lo descubren, pero dependiendo del tamaño de la empresa, no lo hacen, otros si lo hacen, pero como aun así siguen teniendo buenas ganancias, se hacen de la vista gorda, permitiéndoles a sus empleados desleales que le roben, pero poquito, comparado con lo que ellos continúan recibiendo. Así es el mexicano promedio. Otros lo permiten porque el o los empleados ya tienen muchos años trabajando con ellos y no quieren que se les vayan, porque de por sí en su momento, les costó esfuerzo encontrarlos, enseñarles y ya están encariñados con ellos. Así de surrealistas somos.
Tanto hombres como mujeres, si están en los negocios, sin la presencia del dueño, como sucede en todos esos que cuentan con sucursales, trabajan cuando quieren, total, el salario ya lo tienen asegurado, si quieren atender a la clientela, lo hacen, si no, niegan los productos, ni toman en cuenta a la gente, hacen prácticamente lo que quieren. ¿Te ha tocado sufrirlo? Muchas veces, todos hemos ido a X o Y empresa o negocio y salimos con un mal sabor de boca, porque no nos atienden correctamente o lo hacen a medias; resulta que no venden el producto que hace una semana acabamos de adquirir, o que, aunque hayamos hablado por teléfono antes de ir por algo, resulta que no hay o ya se terminó, subió de precio, etcétera. así es la vida comercial laboral de este país.
Estamos rodeados de inútiles con o sin estudios, porque hasta los nuevos profesionales universitarios están para llorar, no valen la pena, no saben ni lo básico de la vida, leer, ni escribir, mucho menos conocen lo de su profesión. Van repitiendo lo que oyen de los demás del ramo respectivo, pero no se ponen a estudiar, a analizar, a razonar en que están bajos, que les hace falta reforzar dentro de su área, de su empleo. ¿Para qué? Si estamos viviendo una etapa de estancamiento y retroceso como país. Así es imposible que se crezca como país, en lo realmente importante, no nada más en número de habitantes. Eso de nada sirve, solo para manipularnos como acostumbran los políticos y el SISTEMA. Que todo lo ve perfecto y cada vez mejor. Aunque la verdad, sea todo lo contrario. ¿No lo crees?

