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Tacámbaro de Codallos
3 junio, 2020

Desatinos desde la cuarentena…

Voluntad política: ejemplos de cuando hay y cuando no hay

 

Durante la reunión interestatal covid 19, 15 de mayo de 2020, el gobernador Silvano Aureoles de Michoacán hizo referencia a las obras del Tren Maya y de la refinería Dos Bocas, que el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) se ha empeñado en llevar a cabo con gran voluntad política, puesto que junto a otros, fueron parte de sus promesas y compromisos de campaña.

La referencia del gobernador Aureoles fue para, desde su perspectiva, evidenciar la aparente sinrazón para que el presidente de la 4T se aferre a construirlas, pues, como es el caso de la nueva refinería, el gobernador michoacano da por hecho que se trata de una inversión condenada a su inutilidad y fracaso, mientras en el contexto del covid 19 hay carencias urgentes de atender con mayores recursos.

 

Al escuchar al gobernador Aureoles en el video, me vino una asociación de ideas: recordé su promesa hecha el mismo día de su toma de posesión, aquel 2 de octubre de 2015: “La más relevante obra durante mi administración será conectar Morelia con el centro de la costa michoacana. Morelia-Pátzcuaro-Uruapan-Parácuaro-Aguililla-y Nexpa. Con esto, lo que hoy es un recorrido de 8 a 10 horas, se realizará en sólo 2 y media, lo que contribuirá fuertemente a romper con el aislamiento y combatir los problemas de inseguridad conectando la sierra y la costa michoacana…” (Texto del discurso de la toma de posesión de Silvano Aureoles Conejo, como gobernador de Michoacán, 2 de octubre de 2015).

 

Tanto me entusiasmó esa promesa, que el 27 de septiembre del mismo año, tras información al respecto dada con anterioridad, había publicado un artículo en La Jornada Michoacán, bajo el título: Otro camino hacia el mar.(27/09/2015)

 

Por qué mi entusiasmo: porque habitantes de la cabecera municipal de Parácuaro, mi tierra, llevábamos 37 años en gestiones para la construcción de la carretera que comunica a Uruapan, camino histórico entre esta ciudad y Apatzingán, pasando por Parácuaro; en los cincuentas del siglo pasado se abandonó esta carretera hasta caer en desuso, al abrirse la comunicación de Uruapan con la Tierra Caliente por el camino a Lombardía. Desde 1978 veníamos haciendo inútiles gestiones desde los presidentes de la República para abajo.

 

Ahora, nuestro soñado proyecto pasaba a ser un tramo de la autopista Morelia-Nexpa. Por fin la porción norte del municipio se podría desarrollar mejor por la vecindad con ese dinámico polo de desarrollo que es Uruapan. En el horizonte político y económico no se vislumbraba nada que pudiera impedir la realización de ese proyecto prioritario del gobernador. Al contrario, su relación con el presidente Enrique Peña Nieto era más que inmejorable.

 

Sin embargo, no se realizó el proyecto de la nueva ruta hacia la costa michoacana. Faltó voluntad política, ¿de quién? A estas alturas, dicha carretera ya tendría que estar en operación, pero todo quedó en sueño.

 

No deja de ser envidiable la voluntad política que se le pone a los proyectos, por más obstáculos que se les atraviesen. Nadie pone en duda la realización de los proyectos de infraestructura de AMLO en el  sureste del país, por su conocido aferramiento a lo que se propone. Ni la pandemia del covid 19, ni la crisis económica global y nacional que ésta prohijó, ni el coro unánime de la derecha en contra de los proyectos en el sureste, impedirán que los veamos realizados.

 

En el caso michoacano, nunca se supo por qué flaqueó la voluntad política para llevar a cabo tan importante proyecto de infraestructura carretera. Para no especular, será bueno saber qué fue lo que lo impidió.

 

Daniel Márquez Melgoza            Articulista