5 abril, 2025
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Desaparición de la SSPF: ¿el fracaso de la estrategia panista?

La decisión de EPN de desaparecer la Secretaría de Seguridad Pública Federal (SSPF) es un intento por reivindicar la muy desgastada imagen pública de la policía federal, como saldo heredado de 12 años de gobiernos panistas.

Frescas aún están las reminiscencias cuando Vicente Fox anunció su creación con bombo y platillo en el año 2000, designando como primer titular al Lic. Alejandro Gertz Manero, cuyo desempeño como titular de la Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal (SSPDF), hasta ese año, se decía, había sido exitoso. La justificación era convincente porque se trataba de crear una policía científica más que reactiva, que contara con estructura propia y recursos suficientes para garantizar la seguridad social, por lo cual, los mexicanos le dimos el beneficio de la duda.

Pero el desencanto no tardó mucho en llegar, precisamente a 2 meses de su creación, el 20 de enero del 2001, México se levantó con la noticia que el Chapo Guzmán se había escapado, un día anterior, del penal de máxima seguridad de Puente Grande, Jalisco, cuya seguridad dependía directamente del área recién creada.

Pasaron los años y nunca fue recapturado. Lo curioso es que nadie más se ha escapado ni antes ni después de esta fuga.

Este primer hecho puso en duda la probidad de la corporación y se comenzó a especular sobre la posibilidad de que los niveles de corrupción hubieran alcanzado las estructuras de mando de la SSPF con suma rapidez, o peor aún, la hipótesis de que la fuga del Chapo obedeció a una orden surgida directamente de Los Pinos, vinculando al gobierno panista de Vicente Fox con el cártel de Sinaloa.

A pesar de todo, Gertz Manero fue sostenido por Vicente Fox hasta el 2004, cuando fue relevado por Ramón Martín Huerta, quien permaneció al frente hasta septiembre del 2005 cuando murió victima de un accidente aéreo cuando pretendía llegar al penal federal del Altiplano.

Pero ese sería solo el principio de una serie de hechos donde la SSPF se vio altamente cuestionada por la opinión pública nacional. Ya durante el gobierno de Calderón, y estando al frente de la corporación Genaro García Luna, el 25 de junio del 2012, en el aeropuerto de la ciudad de México se originó un zafarrancho entre elementos de la misma corporación con saldo de 2 agentes ejecutados por sus mismos compañeros y, por si fuera poco, el 24 de agosto pasado, personal de la embajada de Estados Unidos, fue agredido con armas de fuego disparadas por agentes federales dentro del vehículo donde viajaban. Esto sucedió en Tres Marías, en el estado de Morelos.

La extinta SSPF se convirtió en subsecretaría, vinculada directamente a la secretaría de Gobernación, cuyo nuevo titular, don Manuel Mondragón y Kalb, despacha a partir del jueves 3 enero como su nuevo titular.

Demoler lo construido solo tiene 2 lecturas; o es porque ya cumplió con el objetivo perseguido, en cuyo caso ya no tendría razón de ser; o es porque está mal construida y trae fallas que no permiten cumplir con la función para lo que fue creada, como parece ser; esto significa en plata pura reconocer el rotundo fracaso de la estrategia panista en el renglón de la seguridad pública.

Pero tampoco es tan cierto que centralizando los mandos policiales el problema se resuelve, los antecedentes históricos me permiten ver con gran escepticismo esta medida. La desaparición de la SSPF me parece un golpe de timón de lógica elemental de los asesores de Peña Nieto, porque ahora este cuento chino les permitirá desmarcarse de los miles de muertitos de Calderón y podrán hacer algunos replanteamientos que huelen más a réplicas del pasado que a un plan estratégico para combatir la delincuencia que tanto ha dañado a México en los últimos 12 años.

A los mexicanos no se nos olvida que, a través de la Dirección Federal de Seguridad (DFS), desde 1947 la secretaría de Gobernación, junto con el ejército mexicano durante la guerra sucia, fue acusada de detenciones ilegales, 557 desapariciones forzadas y allanamientos extralegales con extrema violencia, quizás los nombres de personajes como el Negro Durazo, Javier García Paniagua, Miguel Nazar Haro o José Antonio Zorrilla le refresquen un poco la memoria.

El centralismo es una práctica muy invocada por los regímenes priistas.

El peloteo de decisiones y responsabilidades es un cambio d eforma pero no de fondo, es simplemente entregarle el garrote al secretario de Gobernación que ha demostrado a lo largo de los años que lo sabe usar muy bien (Tlatelolco, 1968, jueves de Corpus, 1971, encarcelamientos, detenciones ilegales, desapariciones forzadas, entre otras gentilezas de los priistas).

Manejar la policía no es un día de campo, da satisfacciones pero también sorpresas desagradables; en el futuro habremos de testificar más hechos controvertidos de la policía federal, con esta nueva medida habrá que ver el desempeño del nuevo titular y la habilidad con que sorteará los problemas, personalmente conozco a don Manuel y me parece una persona de capacidad probada, sería una lástima que acabe con el prestigio que con trabajo y esfuerzo se ganó en el gobierno de Ebrard al frente de la SSPDF.