25 julio, 2024
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Derrama económica, un mito en Pátzcuaro para empleados de la industria sin chimeneas

Aquí, en este municipio de marcada vocación turística, un Pueblo Mágico, a unos días de celebrarse el Día de Muertos, cuando las autoridades gubernamentales festinan que los cuartos de los hoteles estarán ocupados al 100 por ciento, que el turismo, pues, se volcará a la región lacustre “dejando una importante derrama económica para la población”, los beneficios de la actividad turística “para todos” es un mito, por lo menos para determinados trabajadores ligados a la llamada industria sin chimeneas.

“A mi esta temporada no me beneficia para nada, al contrario me perjudica, ya que tengo que trabajar más horas por el mismo salario”, refiere una joven que labora en un expendio informal de alimentos en pleno centro de la ciudad.

En el centro citadino existen numerosos establecimientos informales que venden alimentos como tortas, quesadillas, tacos, etcétera, donde trabajan personas, mujeres jóvenes en su mayoría, que no ganan más de 100 pesos al día, sin prestaciones de ningún tipo.

Son empleados informales de comercios informales, que en temporadas altas “paramos una chinga sin que nos den algún pago extra”, apunta una mujer divorciada, que es el sostén de 3 niños, mientras despacha una orden de tacos en las inmediaciones del mercado municipal.

“Hemos visto en las noticias que la reforma laboral nos va a perjudicar como trabajadores, pero nosotros ya estamos fregados desde hace mucho tiempo”, apunta por su parte una joven no mayor de 20 años que lleva trabajando más de 3 años en un puesto de quesadillas ganando 90 pesos diarios por jornadas de hasta 10 horas diarias.

Mientras estos empleados carecen de organización para poder negociar y hacer valer mejores condiciones laborales, los propietarios de este tipo de comercios sí están organizados, ya en su mayoría pertenecen a alguna unión de comerciantes, lo cual les da la posibilidad de instalarse con más puestos en las plazas del primer cuadro de la ciudad durante esta temporada.

“Los comerciantes informales explotan de fea forma a esta gente, aprovechándose de que tienen la necesidad de trabajar y que ninguna autoridad ha intervenido”, comenta un funcionario municipal que pidió omitir su nombre y cargo.

“No solamente gano poco, sino que frecuentemente mis patrones me maltratan, me gritan frente a los clientes y yo me aguanto porque aquí en Pátzcuaro no hay opciones de trabajo para mi que no pude terminar la secundaria por ayudar con los gastos de mi casa”, lamenta una jovencita de 16 años.

Así, no solamente la explotación y el abuso laboral se observa entre los grandes negocios establecidos, sino entre los comerciantes que trabajan en la informalidad, donde la “derrama económica” sí les alcanza a llegar a costa de pagar míseros salarios a sus empleados.