26 septiembre, 2021
ROTATIVO DIGITAL

ARENA SUELTA. ¿GOBIERNOS DE SOLUCIONES? ¿GOBIERNOS ABIERTOS?

Dr. Tayde González Arias       Analista

 

8 SEPT. 2021.-Los compromisos a los que responden algunos servidores públicos no deben, bajo ninguna condición, estar por encima de las necesidades sociales. Como ya se ha hecho costumbre en los tres niveles de gobierno al iniciar funciones se hace el anuncio de los funcionarios que conforman los gabinetes, y si bien es cierto que éstas personas deben sumar al logro de metas, propósitos y objetivos que se plantee cada administración, y en especial quien la encabeza. También es cierto que vergonzosamente se llegan a nombrar a sujetos que, sin un perfil profesional, sin afinidad por las causas sociales y sí con el total interés de sus ingresos personales, ingresan porque arrimaron gente a los mítines, porque son compadres de parranda, o bien por inyectar dinero a las campañas de quienes les entregan sus nombramientos.

Si antes los partidos políticos que ponían y quitaban gobernantes, supuestamente respondían a una ideología y a las causas que permitieron la fundación de sus institutos, se vieron inmiscuidos en sendos actos de corrupción, al ser jueces y parte, la actualidad no dista de lo que pasó hace unos años, sólo que ahora, el descaro de pertenecer a una supuesta derecha o izquierda, convive como en un revoltijo, que podría ser repetido o causar graves molestias estomacales, a cualquiera que venga de fuera a conocer cómo es que conviven los intereses de dos, tres o hasta cuatro partidos, en alcaldías, diputaciones, y gobiernos estatales y federales.

Para muchos gobiernos que inician, y que tenían la oportunidad por primera vez, o por segunda ocasión debido a la reelección de servir y servir bien a la ciudadanía, ha sido un comienzo torpe, y con miras al fracaso, pues con la misma retórica de hacer bien las cosas, con las mismas personas, creen poder engañar a la gente, que como usted y como yo, seguimos pagando luz, agua, renta y demás gastos, con nuestro esfuerzo, sin tener un aliado, porque los que han nombrado en sus cargos traen una cola muy larga que les pisen, y debido a que chango viejo no aprende maroma nueva.

Los gobiernos de soluciones son los que integran realmente la capacidad probada en sus funcionarios, y no al presidente del partido que te postuló.

Un gobierno abierto es el que convoca y estudia con transparencia y reglas claras para generar políticas públicas adecuadas, y elige los perfiles conforme al grado de preparación profesional, con visión de miras de progreso y desarrollo en todos los rubros, pero sobre todo de quien vive, siente y vive, con los desprotegidos, los olvidados, los sectores que no son atendidos, no solo cubriendo sus necesidades, si no que ni siquiera con el buen trato, porque no sabe lo que se siente la necesidad, y porque nunca ha sentido la mirada del pobre, ni el aliento del hambriento, o la caricia del sediento.

Pobre del pueblo que hoy sucumbe ante el que va y corta la maleza con guantes para la fotografía, o le aplaude y agradece al que hace lo que tiene que hacer.

No queda más que pedir clemencia y que un rayo de luz alumbre a esos que ya han sido funcionarios y no funcionan.

Hoy más nunca las iglesias de todas de las religiones tendrán que estar abiertas, a pesar de la pandemia, para que las plegarias del pobre sean escuchadas, pues no se vislumbra cosa buena de manos del que gobierna en función de los deseos personales o de lo que le mandan decir que haga o deje de hacer, algún o algunos otros vividores del erario, a quien tiene como verdadero jefe y al que debe rendir cuentas.

Tal vez por eso, este 8 de septiembre, que es el día internacional de la alfabetización, debamos reflexionar sobre el desconocimiento de lo bueno y lo malo, y lo valioso que es conocer la historia y aprender a descobijar corazones malvados, para que esos 773 millones de personas en el mundo que viven sin saber leer y escribir no incrementen, y que dicho sea de paso, se debe mantener tan alarmante cifra, a que a muchos poderosos les conviene tener ciega y sorda a su gente para que no respingue, o para que como títeres hagan lo que les pidan hacer.

Ojala que los caminos mejoren, que las veredas saca cosechas, que se estarán ocupando más de lo normal al acabar las lluvias, sean mejorados, que las calles luzcan iluminadas, para verle la cara al delincuente, y que el sendero de la función pública brille con la sensibilidad del que debe ver un cargo público como una distinción y una oportunidad para mejorar la vida de los suyos, y no como un simple trabajo, del que puede disfrutar de un pago, haciendo lo que le dé la gana, y si fuera así que así como la naturaleza muestra su poder, los rayos y centellas acaben con los que ven sus cargos públicos como un escalón para crecer solo ellos, llevándose el dinero del pueblo para satisfacer sus caras vidas, a costa de la pobreza y la marginación de los que confiaron en ellos.