26 septiembre, 2021
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ARENA SUELTA. EL AMIGO TAYDE…

Dr. Tayde González Arias       Analista

3 julio 2021.-Considerar que somos ajenos a lo que pasa a nuestro alrededor es como asegurar que no necesitamos de los demás. Mostrar humanidad no es cosa que se deba ver sólo en la felicidad, o únicamente en las desgracias, pues sin duda que cada momento de la vida es una posibilidad para mostrar a nuestros hermanos, los hombres y las mujeres de todas las edades, que no están solos y que tendrán en nosotros un apoyo.

En la vida existen muchas personas buenas, con las que se puede contar, siendo conocidas nuestras o no. Los momentos más difíciles son los que nos llegan a mostrar las verdaderas amistades, y es ahí incluso cuando te das cuenta que hay gente que te apoya más de lo que nunca imaginaste, aunque también pasa que de quienes esperabas que estuvieran asistiéndote no solo no estuvieron, sino que hasta se escondieron para no hacerlo. Depositar la confianza de la amistad en él o la otra debe ser bien sopesado, porque tiene como trasfondo considerar una sucursal de tu persona en alguien más.

Los amigos que tenemos, dicen mucho de lo que somos, definen lo que cada uno representamos, porque son producto de la elección y de la afinidad, de estrechar la mano, dar el hombro, secar las lágrimas y escuchar al otro. Sin duda que la amistad no es un tema que se pueda dejar a un 14 de febrero nada más, sino algo que podemos festejar en cada día. El que goza de verdaderas amistades nunca estará sólo, ni pasará penurias, tampoco le sobrará tiempo, pues quien tiene un amigo tiene un tesoro, por eso siempre que a alguna amistad le falta algo o le pasa algo malo, a uno también le duele.

La amistad es la oportunidad del sujeto para convivir y unir lazos que pueden trascender al grado de una familia o hermandad deseada, es decir no fue la que te tocó, sino la que eliges. Es por ello un privilegio el elegir a tu amiga o amigo.

Los amigos verdaderos no te sueltan, ni te dejan. Para otorgar el título de amigo es necesario un camino de conocimiento del otro. En la amistad no se manda, no se somete, se consensa y si acaso se negocia, para que la empatía prevalezca y la paciencia para escucharte sin juzgarte.

Un amigo te conforta, te escucha sin juicio y desea tu bien, como tú la de él.

La sangre te hace pariente, pero el amor te hace familia.

Es regocijante saber que a un amigo le va bien, porque ese bienestar se multiplica entre quienes también le queremos, los amigos siempre vamos a querer lo mejor para los nuestros, y la solidaridad es total para ese ser a quien queremos hasta los tuétanos.

Cada que sé que una de mis amistades triunfa, siento que el logro también me pertenece, y que el hecho de estar en su círculo pudo haber dado un impulso de seguridad, un suspiro o susurro de ánimo, sabiendo que yo mismo me sentiría orgulloso de la nueva meta ganada, mas si a una de mis amigas o amigos les hacen un mal, considero que es a mí a quien también quisieron dañar, y aunque no considero que sea bueno el desquite, sí insisto de inmediato en que eso no vuelva a suceder o pasar.

Las muestras de afecto entre las amistades, nos hermanan tanto con el resto de los seres vivos, que francamente son muestra fehaciente de nuestra relación con los demás animales o las plantas, ver como se lamen entre perros, gatos, caballos, vacas o hasta el más feroz felino, nos hace recordar que nunca hemos sido distintos, que el amor y la amistad son base firme entre los habitantes del planeta, y con esa idea o bajo ese tenor, vale la pena volver a adoptar amigas y amigos que hagan más agradable el caminar por la vida.

Sepan los hombres, y los animales del planeta tierra, que sí existe la posibilidad de volver al bien, mediante la amistad, pues siendo amistosos con el medio ambiente, ello nos permitirá  estar en paz, y abrazando a los demás, abriendo  nuestros oídos para saber escuchar, la mano para tomar la otra mano, el corazón para entregar, no puede existir manera de que llegue y se engendre el mal.

Brindemos por la amistad y porque los amigos que tenemos se queden y vivan una eternidad,  hagamos crecer el número de amistades, tengamos amigas y amigos de todos lados y por doquier, de todos los gustos, colores y sabores, hagamos que la amistad desmorone los rencores que aquejan a la humanidad.

Imaginar un mundo lleno de amigos, en el que reine la fraternidad, en donde nos veamos unos a los otros y nos tratemos como hermanos. Yo quiero que llevemos un canto amigo: ” Yo quiero tener un millón de amigos y así fuerte poder cantar”.