17.2 C
Tacámbaro de Codallos
16 octubre, 2019

Ante pasividad de los gobiernos, seguimos respirando contaminantes en grandes concentraciones

La organización ambientalista Greenpeace México concluyó con un monitoreo de calidad del aire en la capital del país con una serie de 7 ejercicios de medición de presencia  de ozono (O3), material particulado PM2.5 y monóxido de carbono (CO) en Puebla, Pachuca, Toluca, Querétaro, Guadalajara, Monterrey y Ciudad de México (1), a fin de mostrar que la mala calidad del aire se expande a las entidades de la Megalópolis, así como a otras grandes urbes sin atender esta situación que afecta la salud y vida de las personas  y sea una prioridad para los gobiernos.

Con excepción de Guadalajara, donde la medición estuvo un punto abajo de lo permitido, en el resto de las ciudades se rebasaron los límites máximos de exposición establecidos en las Normas Oficiales Mexicanas de Salud Ambiental y pese a esa realidad, la mayoría de los gobiernos locales no cuentan con protocolos para decretar contingencias ambientales y por otro lado, siguen privilegiando la inversión pública en infraestructura para los autos particulares (siendo los automotores una de las principales causas de la contaminación), en lugar de apostar a un transporte público masivo, eficiente, seguro y no contaminante.

¿Qué nos dicen los monitoreos?

 

En la Ciudad de México viajar en transporte público supone estar expuesto a concentraciones del orden de 59 µg/m3 (microgramos sobre metros cúbicos) de material particulado PM2.5 contaminante, cifra superior al máximo permitido por la Norma Oficial Mexicana (NOM) de 45µg/m3  y a la recomendación de la Organización Mundial de la Salud  (OMS) de 25 µg/m3 .

 

Lo anterior se desprende de los recorridos realizados por activistas de la organización ambientalista en el mismo tramo de tres kilómetros, por el Eje Central Lázaro Cárdenas, desde el cruce con el Eje 3 Sur, en la colonia Doctores, hasta el Palacio de Bellas Artes en el centro de la Ciudad.

 

En conferencia de prensa realizada a un costado del Palacio de Bellas Artes, Pablo Ramírez, titular de la campaña de Revolución Urbana de Greenpeace México, explicó que en durante el transcurso en bicicleta, las concentraciones registradas de ese mismo contaminantes, alcanzaron picos hasta de 62 µg/m3, mientras la NOM acepta como máximo 45 microgramos y la OMS recomienda un máximo de 25 microgramos.

 

A su vez, el recorrido en automóvil reveló que los capitalinos están expuestos a 38µg/m3 de material particulado PM2.5, cifra superior a la recomendación internacional que, como se señala anteriormente, es de 25 µg/m3.

 

“La intención fue realizar monitoreos ciudadanos que sirvan como insumo para saber cuál es la realidad en un momento determinado en cada una de las ciudades. No se trata de sustituir ni de poner en tela de juicio las mediciones oficiales que son obligación de las autoridades de tales ciudades, sino de evidenciar la exposición de los ciudadanos a la contaminación”, detalló Pablo Ramírez.

 

Los resultados definitivos se darán a conocer en próximos días en un informe completo sobre este ejercicio.

GREENPEACE

 

 

Publicaciones relacionadas