Home Columnas ARENA SUELTA. “EL QUE TENGA TIENDA, QUE LA ATIENDA, SI NO QUE LA VENDA…”

ARENA SUELTA. “EL QUE TENGA TIENDA, QUE LA ATIENDA, SI NO QUE LA VENDA…”

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El abandono es uno de los estados que no se le pueden desear a nadie, y aunque son muchas las razones por las que en los senderos de la vida  puede llevar a vivir en soledad, valdría la pena considerar que no siempre estar solo es del todo malo, pues esos momentos nos permiten el análisis y la comprensión, así como la evaluación de lo que va bien, de aquello en lo que debemos retroceder y también para replantearnos la vida, conocer  a los verdaderos amigos, y en cuanto nos deje, conocernos a nosotros, al ser, a la mujer, al hombre.

El problema del abandono es el tiempo que en él nos quedamos o permanecemos, pues no hay mayor ejemplo de lo destructivo que puede ser estar abandonado que como lo es la casa (porque seguramente usted como yo hemos visto), las construcciones que nadie las visita, y que están, solas, cayendo, que son solo paredes viejas, en donde alguna vez se dieron festines, nacimientos o simplemente estuvieron habitadas. Lo mismo que esos terrenos herbosos, a los que nadie elimina la maleza, los que lo mismo son escondites perfectos para malhechores, que para el romance pasajero.

Lo mismo la gente abandonada, y dejada a la tristeza, que las propiedades dejadas a su suerte; representan una oportunidad para los “pillos”; quienes están buscando de quién y de dónde sacar provecho, incluso hay hasta organizaciones compuestas por grandes masas, en donde ven un predio solo, de inmediato llegan y se apoderan de esos terrenos para crear nuevas colonias y luego sin mayor problema exigir los mismos servicios que deben tener aquellos que con esfuerzo se hicieron de una propiedad.

De ellos también se lucra, con ellos también se negocia, porque es gente que tiene la necesidad de poder darle a su familia un techo, y como también son votos, pues han aparecido pseudolíderes, que considerando que la inteligencia de la que se les dotó fue para hacerse de seguidores ganados entregando dádivas que a ellos no les costaron nada, lo que no solo es cierto, sino hasta ruin, y por supuesto convenencieros.

El papel de las autoridades con los abandonados ha sido en su mayoría el de dadores de paliativos, que al paso de los días se terminan lo que les dieron y vuelven a tenerlos en sus oficinas pidiéndoles verbalmente o por escrito lo mismo u otra cosa, a ellos (los políticos), no sé si les convenga que los demás vean que siempre están apoyan a los mismos, o les gusta ayudarles muchas veces, o no consideran que si no cortan desde la raíz el mal, el caso seguirá siendo repetitivo. Por el lado de los terrenos o las casas que incluso llegan a estar en pleno centro de los pueblos, hacen que sea la tarea apremiante de los síndicos municipales; el ponerlos en regla y lo que tampoco es desconocido, que en algunas ocasiones los más “vivos, o “vivas” (según sea, si es hombre o mujer), quienes desempeñan ese cargo público por elección, a veces, hacen una fe de apropiación o repartición y se llegan a quedar con aquello a lo que no se le encontró dueño, y de maneras extrañas pasa a sus manos.

También pasa este tipo de cosas que a continuación le contaré…resulta que a un amigo que comenzó a trabajar con una de las familias más pudientes de mi pueblo (gracias a que considero que soy de muchos pueblos, me doy el permiso de no decir cuál, para evitar dar con la persona de la que se trata) y resulta que mientras trasladaba a su jefe, en su lujoso auto, y quien era el cacique,  le pidió que se detuviera frente a un hermosa construcción y le dijo – oye, de quién será esta casa que se ve tan abandonada, pero que está muy bien ubicada – a lo que mi amigo, el conductor, dijo no saber- siguiendo de inmediato su camino, le dijo – quiero que me investigues y le digas al propietario que quiero comprársela-, - claro que sí, señor- contestó el hombre del volante. Pasaron los días y nuevamente su patrón le dijo – ¿oye que pasó con mi encargo de la casa abandonada que me gustó y que quiero comprar?- de inmediato su empleado le dice – señor, no le había dicho porque pensé que ya lo había recordado -, revira el hombre, - acordarme de qué – esa casa es suya señor, cuando investigué me dijeron que esa casa y la de al lado usted las adquirió hace aproximadamente 30 años-. Casos como este, seguro que se repiten en muchos lugares de México, en donde algunas personas llegan a acumular riquezas y propiedades que incluso les suelen ser incontables y dejan a su suerte.

Es importante un ordenado y adecuado catastro por parte de las autoridades, como lo es que las personas que son dueñas de predios les den su mantenimiento y adecuado servicio, pues no solo se trata de casas, o terrenos abandonados, sino que por muchos de ellos transitan personas, niños, mujeres y adultos, y corre riesgo su integridad, yo recuerdo una noticia muy fresca, en la que en conocida ciudad,  caminaban de manera despreocupada un familia, y de pronto cayó sobre sus cuerpos ocasionándoles serias lesiones, toda una techumbre, a la que desde luego no se le habían hecho sus debidas conservaciones y terminó desvaneciendo. Lo mismo que seguramente usted amiga y amigo lector, darán fe de casos similares en donde los predios abandonados representan graves focos de infección. Por el bien de todos, seamos responsables de lo que tenemos, si no apliquemos la famosa frase que dice que “el que tiene tienda que la atienda, si no, que la venda”

 

 
   
 
   
 
   
 

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Aleatorio

Las familias disfuncionales incuban problemas psicológicos como el llamado autosabotaje definido como "hacer, inconscientemente, cosas que nos impiden lograr lo que deseamos. Pensamos que no nos merecemos tener éxito, por lo tanto, nuestro inconsciente hace lo necesario para afirmar ese resultado".

 

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