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Actívate y cambia tu vida…

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La vida es una, es única y no tenemos por qué desperdiciarla a lo tonto, no debemos malgastarla en acciones y pensamientos falaces, entretenernos en cosas sin sentido verdadero, todo lo contrario, hay que ser felices y hacer felices a los que nos rodean, principalmente a nuestra familia.

 

Los autores, tanto los relacionados con el derecho, la sicología, la superación y las relaciones humanas, coinciden en que hay un tipo de gente, que en su escasa, mediana o amplia vida, no es feliz y eso no es lo peor, sino que afecta a los demás, principalmente a quienes forman su círculo más cercano, que es la familia.

 

Esto, con un poco de observación, análisis, reflexión y lógica, lo podemos advertir porque en México estamos rodeados de esa gente, duele, porque la gente no lo acepta, no lo reconoce, pero es la verdad.

 

Hay libros con el significado de nombres propios o de pila, pero ninguno de ellos va a decir que X o Y son para gente mala, los autores cuidan la cortesía y las buenas costumbres, por eso es que el mundo está lleno de hipocresía, porque los líderes de opinión nos quieren enseñar que todo en la vida es bondad, buena voluntad, que todo se puede alcanzar sin el menor esfuerzo, etc., y eso no siempre sucede así. Sobre todo en nuestro país, donde poca gente se detiene a meditar en lo que lee, oye o ve, la mayoría no lo hace. Pues bien, hay nombres que desde el momento en que son registrados los bebés, con ellos, quedan sellados para el resto de su vida, que según las estadísticas, no es muy amplia. Los más conocidos son: Brian o Brayan, Kevin, Jair, Steven, William, Jennifer, Britany, Britney, Cinthya, Karen, Areli, entre otros.

 

Otro rasgo es la falta de cultura, preparación académica y por supuesto, educación, lo que conjuntado con el área de vida, es decir, zona, región, colonia, barrio, puede detonar en algo terrible, porque esto, propicia gritos, lenguaje obsceno, golpes, peleas individuales o campales, adicciones que van mermando la salud de quienes lo hacen, el resultado varía de acuerdo al uso y consumo de las sustancias utilizadas y su calidad, pero finalmente, terminarán muertos o con secuelas irreversibles que los dejarán como vegetales.

 

Esto también propicia muchos delincuentes de los peores, porque al no razonar, no respetan la vida de los demás, provocando innumerable número de víctimas mortales, cuya muerte fue por insignificancias y que en un país civilizado no deberían haber ocurrido.

 

Este tipo de gente es presa fácil de lo peor, porque están dispuestos a hacer cualquier cosa a cambio de dinero y su frase típica es que no le tienen miedo a la muerte, que para morir nacieron, se creen valientes y están buscando cualquier oportunidad para demostrarlo, sin importar el daño que puedan causar con sus acciones, muchas veces irreparable.

Un penalista de la antigüedad, el italiano César Lombroso, señala el perfil de un delincuente y lo divide así:

 

Delincuente Nato: Menor capacidad craneana, mayor diámetro bizigomático. Gran capacidad orbitaria, escaso desarrollo de las partes anteriores y frontales, gran desarrollo facial y maxilar, abultamiento del occipucio, desarrollo de los parietales y temporales, frente hundida, muy imprevisible, insensibilidad moral y falta de remordimientos, gran impulsividad.

 

Delincuente Loco Moral: El cráneo de estos sujetos tiene una capacidad igual o superior a la normal, y no presenta diferencias con los cráneos normales, en algunos casos se han encontrado los caracteres comunes del hombre criminal (mandíbula voluminosa, asimetría facial, etc…), no usan tatuajes ya que saben que por ellos pueden ser identificados (aunque en la actualidad, eso no les importa), son personas antipáticas, poco sociales, son personas bastante excitables y crueles, tienden a ser perezosos en el trabajo, de peso de igual o mayor a lo normal.

 

Delincuente Epiléptico: Muy violentos, destructivos, tendencia al suicidio, cambios de humor, amnesia, vanidad.

 

El Delincuente Loco: El autor diferencia entre delincuentes locos y los locos delincuentes (enfermos mentales). Lombroso subdivide a los delincuentes locos en: Alcohólico: Extraña apatía e Indiferencia, violencia, Histérico: Más común en mujeres, Bipolares, Egocentrismo (social, intelectual, afectivo), mentirosos, se idolatran ellos mismos. Mattoide: Son altruistas, éticos, ordenados, trabajadores, escriben de forma Impulsiva, delirio de persecución.

 

Delincuente Pasional: Poco frecuente entre los delitos de sangre, edad entre 20 y 30 años, sexo: 36% de mujeres (El cuádruple de los demás delitos), cráneo sin datos patológicos, conmoción después del delito, suicidio o tentativa de este inmediatamente después del delito, confesión. El autor diferencia dentro de este grupo a 3 tipos: Duelo, Infanticidio, Pasión política.

 

Delincuente Ocasional. Lombroso los divide en: Seudo−criminales, Criminaloides, Habituales.

 

Pero, lo más importante, señala que los delincuentes, generalmente, son feos, morenos, pelo lacio y parado, de pómulos y/o mentón salido, de estatura media a baja, complexión delgada y/o robusta, de escasa cultura, preparación y valores.

Y estoy de acuerdo con él, porque, la gente más escasa de recursos económicos y educativos es quien comete más delitos, más destrozos, tiene la lengua más suelta que los demás, y aunque no es una regla general, si te detienes a pensar lo aquí señalado, amable lector, te darás cuenta que la mayoría reúnen más de una de estas características señaladas. Por eso, nuevamente, te invito a cambiar tu sino, porque aunque el entorno quiera afectarte, quien decide que hacer, eres TU.

 
   
 
   
 
   
 

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