Home Columnas Breve crónica de agravios y atropellos a la cultura en Pátzcuaro, Michoacán

Breve crónica de agravios y atropellos a la cultura en Pátzcuaro, Michoacán

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Crónica final de un desencuentro

En los primeros meses de 2001, el patronato del Ex Colegio Jesuita visitó en Morelia al nuevo director del Instituto Michoacano de Cultura (IMC), Octavio Vázquez Gómez, con el objeto de darle seguimiento a las gestiones relativas a la regularización de la posesión del inmueble en el que el patronato venía operando el principal centro cultural de la ciudad. Varios miembros del patronato habían tenido una buena relación de trabajo con el nuevo titular del IMC y, por otro lado, habían seguido de cerca los pronunciamientos de campaña del gobernador Lázaro Cárdenas Batel, relativos al lugar que le daría en su gobierno a la participación ciudadana en materia social y cultural. Por ello en el patronato había un optimismo fundado de que con el nuevo gobierno al fin se encontraría  la comprensión para su proyecto cultural que habían estado buscado sin éxito en los gobiernos estatales anteriores: dos gobernantes interinos y uno constitucional completo.

 

En esa reunión, buscando ingenuamente su reconocimiento, muy orgullosos habían mostrado al nuevo titular del IMC el documento que contenía el largo listado de actividades y eventos culturales realizados por el patronato a lo largo de más de siete años de trabajo en condiciones muy difíciles, sin recursos oficiales y en permanente alerta por defender el espacio cultural conquistado que,  una vez restaurado, había despertado la ambición de diversos grupos políticos y de funcionarios del gobierno estatal. El funcionario hojeó rápidamente el documento y comentó: “yo aquí más bien estaría mirando la cantidad de cosas que con su actitud ustedes no permitieron que se realizaran”. Incrédulos, los miembros del patronato asistían a la transformación del funcionario, que tomaba distancia de los promotores culturales independientes para quienes antes sólo había tenido palabras de reconocimiento por su trabajo en la creación de un centro cultural sin recursos.

 

Después de esa primera entrevista ya nada le iba a extrañar al patronato de las palabras, los procedimientos, la conducta y los hechos del funcionario del IMC. Fueron y vinieron periodicazos de uno y otro lado en un fuego cruzado, manipulación de funcionarios en reuniones de trabajo para definir el destino del Ex Colegio, cancelaciones unilaterales de reuniones de trabajo acordadas, cansancio de la gente del patronato y, finalmente, entrega del inmueble en diciembre de 2002; vino después desviación de los objetivos del centro cultural por parte del IMC; nuevo grupo civil retoma la estafeta para hacer recuperar los objetivos del proyecto ciudadano, recolección de firmas y cartas al gobernador, nuevas negociaciones, anuncio de la creación de la secretaría de Cultura...

 

Pátzcuaro, Mich., mayo de 2004.

 
   
 
   
 
   
 

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