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Gobernar con conocimientos…

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Quiero aprovechar el espacio para tratar un tema principal en nuestro entorno diario. No importa la edad que tengas, amable lector, no has visto un verdadero político, preparado y con ganas de servir a los demás, te han tocado, pocos o muchos, que solo buscan el poder para un beneficio personal. Al menos yo, hasta este instante, no he conocido a ninguno.

Platón propone que deben gobernar aquellos en los que brille la veracidad y el conocimiento. Estos deben buscar el bien supremo de la ciudad y de sus gobernados y no el bien propio ni el de los suyos, así se llega a un estado de perfecta armonía entre ambos.

Quienes han de servir al pueblo no se deben guiar por sus sentimientos, sino por sus ideales claros y precisos, con los cuales han de regular el orden de la sociedad mediante las normas hechas a si consideración. Debemos poner de guardianes a aquellos que se muestren capaces de guardar las leyes y usos de las ciudades, diría Platón, y con ello se explica que los filósofos gobernantes deben ayudar con su conocimiento a sus gobernados para que éstos vivan en paz y justicia, además no sólo basta con que sean buenos gobernantes, sino que ellos también cumplan las leyes.

Hay ciudades que son gobernadas por falsos filósofos, que en apariencia son veraces y dignos de honor, que ejercen su gobierno para saciar sus ansias de poder y de reconocimiento, y principalmente de dinero. Se creerá que la filosofía tiene la culpa, pero en verdad no es así, puesto que, aunque poseen una mala filosofía,  tienen virtudes muy considerables para el gobierno de la ciudad. Observar bien a quienes se elijan para el cuidado de la ciudad compete a los ciudadanos, pues los guardianes de las leyes y de la ciudad que no sean tales en realidad, sino sólo en apariencia, arruinan la misma ciudad de arriba abajo, de igual modo que son los únicos que tienen en sus manos la oportunidad de hacerla feliz.

Por tal razón, la filosofía cae en manos de personas corruptas e indignas de poseerla, que tienen como objetivo satisfacer sus instintos y sentidos desordenados, algunos tratarán de arruinar la ciudad y la tranquilidad de los pueblos, lucharán por lograr un caos entre sus habitantes y procurarán su ruina; mientras los que son realmente filósofos, dignos de gobernar la ciudad, trabajarán por la concordia y la paz, el bien de todos y su estabilidad.

Fuertes palabras, ¿verdad? Pero tan vigentes en nuestra era y nuestro tiempo. Es lo que he ido visto con cualquier político que ostente un cargo público, desde el más ínfimo, que es ser regidor, hasta presidente de la República, pasando por todos los que conocemos (síndico, alcalde, diputado local, federal, senador, gobernador, jefe de gobierno), recuerda que los que integran un ayuntamiento, un estado o la federación, para acompañar al presidente municipal, gobernador y presidente de la República, no se les considera como políticos, aunque en la práctica lo son, porque no tienen ninguna capacidad libre e independiente de decisión, están ahí ocupando un cargo público por invitación de la autoridad municipal, estatal o federal, por lo que aunque alguien tenga ideas de ayudar a los demás, si su jefe no lo quiere, no lo hacen. Caso contrario se quedan fuera del presupuesto público y ese es un riesgo que nadie quiere correr. Les gusta ganar bien, sin hacer casi nada.

Esto es lo que ha hecho tanto daño a nuestro querido país, por culpa de estos sátrapas estamos hundidos en la mediocridad, en la oscuridad individual y en conjunto, porque los políticos (a quien Platón, llamaba filósofos) son individuos sin preparación técnica y mucho menos moral, para dirigir los destinos de cualquiera de los tres niveles de gobierno, y sin embargo, así es, ha sido y seguirá siendo, porque no hay la cultura de protestar, con argumentos sólidos, que los hay, el mexicano es cobarde, conformista, y mientras no le duela nada, deja hacer, deja pasar, y cuando le duele algo, solo protesta pero con la voz insuficiente para ser escuchado, porque tenemos ser señalado, como conflictivo.

Sí, amable lector, en México, a quien defiende sus derechos, se le tacha de conflictivo, por la mayoría de cobardes, miedosos y mezquinos conciudadanos, que conviven con nosotros en la colonia, empleo, zona de esparcimiento, no nos ha enseñado el gobierno, porque de eso se trata, a gritar cuando duele, a defenderse, y otro vicio acendrado en todos, es la nula capacidad para analizar, reflexionar, argumentar, leer, saber, conocer, el mexicano promedio, que son la mayoría, le gusta no meterse en problemas, no perder el tiempo en aprender, a pesar de que ante el mundo se quiere hacer pasar como un país valiente, pobre México, si la tercera parte de mexicanos (según la estadística inventada, somos arriba de ciento veinte millones de habitantes), si cuarenta millones de habitantes, fuéramos más inteligentes, más valientes, saldríamos de esta política que da paliativos para ir viviendo, pero que no busca combatir la enfermedad totalmente.

Se acerca el mes llamado patrio, donde a muchos les renace el orgullo nacional, donde se celebra el inicio de una Independencia y no lo que es más importante, su consumación, a los verdaderos héroes que la lograron, sea como sea, no son tomados en cuenta, la historia nacional, se concentra en cuatro o cinco, llamados insurgentes, y borró a Agustín de Iturbide que fue quien consumó esa independencia. Así somos los mexicanos de ingratos. Pero, sobre todo, de cobardes.

 
   
 
   
 
   
 

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Tal y como lo habíamos anunciado en meses anteriores, las personas físicas, cuyos ingresos en el ejercicio anterior fueron mayores al millón de pesos, tendrán la obligación de realizar sus pagos de impuestos federales a partir del periodo agosto de 2012 y cuyo plazo vence en septiembre, a través del servicio de declaraciones y pagos.

 

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