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Giselle Mendoza, líder y estudiante emprendedora

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A sus 21 años de edad, Giselle Mendoza Rocha obtuvo el primer lugar nacional en el Premio Global del Estudiante Emprendedor (GSEA, por sus siglas en inglés), gracias a que fundó y actualmente dirige la empresa ecológica GECO. Este premio la llevó recientemente a representar a México en la competencia mundial de GSEA ante otros jóvenes emprendedores de 55 diferentes países, en donde quedó entre los primeros siete lugares.

Nacida en Fresnillo, Zacatecas, desde muy temprana edad Giselle Mendoza se caracterizó por su excelencia académica, ya que durante primaria, secundaria y preparatoria logró un promedio de 100.0 acumulado. “Esto me llevó a ser más consciente y responsable de lo que estaba sucediendo en mi entorno y me motivó a querer ayudar. Yo pensaba: '¿De qué me sirve tener tanto conocimiento si no lo comparto y hago algo por ayudar a más personas?'. Entonces no solo me quedé en obtener buenas calificaciones, sino que me fui a donde realmente estaban los problemas para proponer soluciones”.

 

Desde pequeña, Giselle Mendoza era consciente de que no puede cambiar algo que no entiende; por esta razón decidió estudiar economía, con el objetivo de disminuir la brecha entre las clases sociales a través de un alto impacto en emprendimientos de base tecnológica. Este propósito de vida la llevó tanto a definir su carrera, así como su proyecto empresarial. Giselle Mendoza hoy en día estudia esta carrera en el Tec de Monterrey, gracias a una beca de 100 por ciento en el programa Líderes del Mañana.

Dedicación al estudio y liderazgo juvenil

 

Cuando tenía 10 años de edad, se mudó junto a su familia a la ciudad de Durango, Durango, y un año después fue seleccionada por la Secretaría de Educación Pública (SEP) para participar en el Primer Festival Internacional de Mentes Brillantes “La Ciudad de las Ideas”, por haber obtenido el puntaje más alto en la Evaluación Nacional del Logro Académico en Centros Escolares (ENLACE) a nivel estatal y un año después, el más alto a nivel nacional. En este mismo año también ganó la Olimpiada del Conocimiento Infantil 2009, en donde tuvo la oportunidad de reunirse con el entonces presidente de México, Felipe Calderón Hinojosa.

 

Esta trayectoria académica y actividades de liderazgo la llevaron a obtener en la categoría de Nuevo Talento —única para menores de edad— el Premio Municipal de la Juventud en Durango, en 2013; y en 2014, el Premio Estatal de la Juventud, además de ser participante en la Cumbre Internacional Young Women’s Leadership Summit, celebrada en la Secretaría de Relaciones Exteriores y en la Universidad de las Américas, en Puebla.

 

“Estos premios me llevaron a entender el propósito de ejercer liderazgo, por lo que fundé una organización juvenil estatal llamada México Joven, en donde se gestionó la formación certificada en política juvenil avalada por la Secretaría de Educación Pública mediante capacitaciones y aprendizaje de lo que realmente significa la política pura, servir a la gente, ver con sus ojos y ser su voz ante las problemáticas de lo que nuestro país enfrenta. Esto me permitió apoyar a los sectores más vulnerables de Durango, entre ellos se encontraban madres solteras, estudiantes y niños indígenas, niños con cáncer o de muy escasos recursos, asilos de ancianos y otros sectores. Yo no he buscado ser la mejor, sino que seamos ‘muchos mejores’, porque de esa manera es más fácil lograr un propósito final y un mayor impacto social”.

 

En 2015 y 2016, consecutivamente, Giselle Mendoza ganó el premio NPulitzer de la sección de Economía y Finanzas del periódico estudiantil Nueva Prensa, de la ciudad de Durango, mediante la promoción de ramas disruptivas como la economía ambiental.

 

“Desde que empecé a estudiar la licenciatura, mi propósito era fundar una empresa que fuera rentable económicamente pero que también tuviera un alto impacto social y ambiental. Mi papá me decía que tenía que buscar un producto estrella y entonces definí que haría un bioplástico con otra alternativa que no fuese petróleo. Esto fue un reto enorme pero fue una idea que no solté”.

 

Giselle Mendoza fue expedicionaria de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) en México y España y participó en el Women’s Forum y Foro Kiik Women & Work en 2016, año en que también obtuvo el segundo lugar en el Concurso de Emprendimiento Social “Ruta BBVA” a nivel Iberoamérica, en Madrid, España, reconocimiento que la llevó a ser representante de México ante emprendedores sociales de 17 países.

 

En 2017, recibió una de las 15 becas otorgadas por la Universidad de California, Berkeley —de entre las cuatro mejores universidades del mundo—, para participar en el programa Innovation for Equality. Además, ganó el Premio Mujer Tec en la categoría de Emprendimiento, reconocimiento en donde participa todo el sistema Tec; así como el segundo lugar a nivel Iberoamérica en Spin Way 2017, un programa internacional de emprendimiento, en Santiago de Compostela, España.

GECO, una empresa social y ecológicamente responsable

 

Al saber que se podían hacer plásticos con otros materiales que no fuera petróleo, Giselle Mendoza empezó una investigación, con un sentido de negocio, en la que se reunió con científicos, empresarios y expertos para informarse y comprobar la viabilidad de los desechos de naranja como materia prima en la generación de plásticos biodegradables.

 

“Encontré que México es el quinto productor a nivel mundial de la naranja, fruto que se produce en 28 de sus 32 estados, además de ser de las frutas más abundantes y económicas de México, al igual que su desecho. Hay muchísimas juguerías y la producción naranjera en el país es de aproximadamente 4.5 millones de toneladas anuales, y uno de los datos más importantes es que de toda esta producción, de 40 a 65 por ciento se tira a la basura. Inicialmente observé que para los plásticos biodegradables que había, usaban como materia prima alimentos como el maíz, que es fundamental en la canasta básica del mexicano, por lo cual me enfoqué en un desecho orgánico que no generara este dilema alimenticio”.

 

El plástico biodegradable —comúnmente conocido como bioplástico— generado a partir de cáscaras de naranja tiene aplicaciones potenciales en biomedicina, envasado y embalaje, agricultura y alimentos, es un material ecológico y versátil que sustituye a los contaminantes plásticos derivados del petróleo.

 

Recientemente, Giselle Mendoza, gracias a la fundación y dirección de GECO, obtuvo el premio Global Student Entrepreneur Awards (GSEA), otorgado por una organización internacional fundada en Washington, D. C. en 1988, llamada Entrepreneurs' Organization (EO), conformada por 12 mil emprendedores y empresarios de 55 distintos países, incluido México.

 

Expresó que este ha sido un premio muy significativo por todos los retos que implica ser estudiante y emprendedora al mismo tiempo, además de buscar ser excelente en ambas, demostrando un alto rendimiento por estar becada al 100 por ciento, estudiar una de las carreras más demandantes del Tec y todo lo que se vive al emprender, que es poner a funcionar una idea que no existe en el mercado.

 

“En esto se viven muchos retos, obstáculos y aprendizajes, por lo que este premio también resulta muy motivador al saber que la gente está creyendo en soluciones de impacto ante las problemáticas sociales y ambientales que enfrentamos, que tengo que sacarlo adelante y saber que es un emprendimiento que puede mejorar la calidad de vida de muchos mexicanos y a nuestro medio ambiente. Me gustaría compartir con las personas que realmente vale la pena ser parte de ese pequeño grupo de valientes que enfrentan grandes problemáticas que existen en todo el mundo, pero que pocos están dispuestos a resolverlas”, finalizó.

 
   
 
   
 
   
 

   
 
   
 
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