Home Columnas Arena suelta. “La patria es primero”…

Arena suelta. “La patria es primero”…

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Los nuevos tiempos exigen nuevas formas de ver y actuar,  especialmente respecto al uso de las tecnologías o en cuanto al contenido y también a la manera de actuar, debido a que la urgencia de temas deben ser atendidos en un orden absolutamente inmediato.

 

Las áreas gubernamentales tienen temas de prioridad y sus políticas se encaminan a la solución o atención de las mismas, para identificar lo que más pronto debe atenderse, es necesario incluir la opinión de las mayorías y las minorías, es decir, la toma de opinión de los ciudadanos en cada uno de los asuntos que pueden ser referentes a la salud, la educación, la cultura o la política en sí. Es grave no identificar qué es lo que se tiene que atacar de inmediato, por ello realizar un diagnóstico es relevante e imperativo no sólo en el ámbito personal o de investigación sino en el área burocrática.

 

Para cada una y uno de nosotros hay cosas que son prioridad o que se deben atender primero y esta situación la adoptamos a muy temprana edad, y aunque hay cosas de sustancial importancia incluso de supervivencia como la pirámide de Maslow lo muestra y lo cierto es que se espera que en la medida en que vamos madurando y obteniendo mayores responsabilidades, se apremie que va primero y que en segundo lugar en su realización.

 

Así como es importante tener claro que se debe solucionar primero o que debemos de hacer en primer término en nuestro a día a día, ya sea en la casa o en el trabajo, resulta casi obligado que cada ciudadana o ciudadano una vez cumplida la mayoría de edad deba saber cuáles son las prioridades del país y no hacerlo apegado a las creencias o manera de pensar personalísima, sino que lo realice mediante un análisis crítico e interés social que sólo por el hecho de ser persona, debemos tener.

 

Las prioridades legítimas de un país e incluso las personales deberían ser ejes de acción cuyo estudio y sustento siempre debe ser el interés social común, nunca debería de encontrarse como inspiración o desarrollo la alevosía o la ventaja. Conocer qué es lo que necesita un número de ciudadanos y abusar de ésta conocimiento para querer comprar la voluntad a través del mejoramiento de las condiciones es imperdonable cuando no hay voluntad y conciencia, o la premisa de ayudar por ayudar y se realiza el apoyo para tener como respuesta algún beneficio personal o grupal.

 

Cada niña o niño sabe qué es lo que quiere hacer primero o lo que puede esperar y aunque siempre sea entorno a lo lúdico o la diversión (con las desafortunadas salvedades de los que son obligados a ir contra su voluntad) este proceso debe evolucionar sin dejar a un lado el sentimiento puro que inyecta la niñez, pero ahora aplicando mayor conciencia sobre la realidad que parte de la idea de que en este mundo no estamos solos, que convivimos con otras y otros y nos debe importar la tranquilidad propia, pero también la de la comuna.

 

El alimento sin dudar es la primera de las necesidades del hombre, ante ello la autosuficiencia alimentaria debe ser una tarea de primera realización, y ha de coincidir la participación de las diversas dependencias y organizaciones civiles para que nuestro país se pueda sostener sólo en tan relevante área, que otorga la vida misma de los habitantes. Así como este tema, cada una de las tareas que vaya necesitando el Estado, han de requerir de la sensibilidad y la razón en el actuar de los que legislan, ejecutan y ejercen autoridades y actuaciones para garantizar la buena vida de este pedazo de tierra y en todo la extensión terrestre.

 

Lo primero a lo que tenemos que invocar en este momento los cuidados que tomaremos partido, será al beneficio de todos,  lo que convenga al grupo, y no a la ambición o el acto egoísta de lo que sólo a cada quien nos beneficie, la colectividad y la inclusión, el equipo es el que nos hará libres y no el sólo actuar personal, los cambios de arriba o abajo requieren de todos y es el trabajo grupal lo que hará más fácil llevar la pena o más grandes saborear los logros.

 

 

 
   
 
   
 
   
 

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Las familias disfuncionales incuban problemas psicológicos como el llamado autosabotaje definido como "hacer, inconscientemente, cosas que nos impiden lograr lo que deseamos. Pensamos que no nos merecemos tener éxito, por lo tanto, nuestro inconsciente hace lo necesario para afirmar ese resultado".

 

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